Lançamento Boitempo: “A luta de classes”, de Domenico Losurdo

Recién lanzado. Un autor cálido, me pareció. Tuve la oportunidad de exponerle el caso de Puerto Rico en un cuestionamiento sobre la agenda política cuando converge la lucha de clases y la independencia. Muy claro en su breve respuesta, a la que de paso trajo la lectura de Marx sobre la situación de Irlanda como colonia inglesa: “Siempre hay que evaluar la forma en la que el dominio se expresa, ya no sólo en la clase sino también en el territorio. La “cuestión social” se entreteje con la “cuestión nacional”, ninguna pudiendo ser resuelta de modo separado. La lucha asume diversas características según los momentos en que se expresa y lo mismo sucede con el colonialismo. Opino que la luchas de clases debe ser usada en plural (luchas de clases), porque así trasciende el empleo de un slogan, para atender diferencias como esta. Infelizmente, aún no he estado en Puerto Rico” -agregó tristemente.

Blog da Boitempo

A luta de classes_capa_alta Capa de A luta de classes, de Domenico Losurdo. Arte de David Amiel, sobre cartaz de Karl Maria Stadler para o Dia Internacional da Mulher (1914) e fotos de Raúl Corrales Forno, “La Caballeria” (1959), Museo de la Revolución, Havana, Cuba, e de Daniel López García, “Podemos” (2015).

A Boitempo acaba de lançar o livro A luta de classes: uma história política e filosófica, do marxista italiano Domenico Losurdo. Depois de seu aclamado A linguagem do império: léxico da ideologia estadunidense, Losurdo se volta para o conceito e a prática da luta de classes e sua atualidade diante da atual crise econômica que se alastra, e provoca: “é certo que a luta de classe tenha de fato desaparecido?”

Para Losurdo, a luta de classes não é somente o conflito entre classes proprietárias e trabalho dependente. É também a “exploração de uma nação por outra”, como denunciava Marx, é…

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A un ritmo social y solidario, la Transpirenaica llegó a destino final

La Transpirenaica es una caminata de 800 kilómetros a través de los Pirineos, picos ubicados de la parte norte al este de España. Forjándose como meta recorrerlos en seis semanas, la Fundación Formación y Trabajo (FIT), convocó a organizaciones sociales, instituciones, emprendedores/as, empresas y sociedad civil. El trayecto sería entre el 14 de junio y el 25 de julio, tiempo en que se caminaría desde el Cabo Higuer en el océano Atlántico, País Vasco, hasta Cadaqués, ubicado en el mar Mediterráneo, específicamente en Cataluña. Sin duda una cruzaría los hermosos y retantes paisajes de Navarra, Aragón, Lérida, Cataluña y Andorra.

La Transpirenaica Social y Solidaria, iniciada en el 2013, es un proyecto iniciado por un grupo de amigos aventureros y comprometidos políticamente en la puesta por la trasformación del mundo. Entre ellos se destaca Ignasi de Juan, referente del CEAAL en Europa, quien no dudó un minuto en extender la invitación a esta experiencia por la vía de las redes sociales. Desde el Colectivo de Puerto Rico, la organización La Nueva Escuela, acudió al llamado. Los objetivos por visibilizar la inclusión social y laboral de l@s jóvenes, favorecer su autonomía y trabajando por la búsqueda de soluciones para vencer la exclusión, nos animaron de inmediato. Entendíamos que semejante iniciativa en efecto podría servir de herramienta para la sensibilización, la unión y la cohesión social, aspectos necesarios para la liberación de nuestro Pueblo así como la justicia social, y que tan erosionados está en las generaciones más jóvenes. En este sentido, identificamos en la Transpirenaica un espacio para forjar iniciativas, dar a conocer nuestras luchas y aportar en las de l@s demás participantes.

En total, participaron de la caminata un total del 50 jóvenes, emprendedores, empresas, instituciones del Estado, organizaciones sociales y sociedad civil en general. Uno de los valores más importantes que permeó la experiencia fue la consideración, la ayuda mutua y el respeto. Siendo un clima intergeneracional armonioso, cada caminante decidía cuánto tiempo quería participar y hasta dónde consideraba posible su propio caminar. Siempre existieron los planes A, B y Z, puestos sobre la mesa ante quienes calibrábamos la dureza de los senderos. Como no podía participar durante las seis semanas, decidí integrarme en las últimas dos, en calidad de representante del Consejo de Educación Popular de América Latina y el Caribe.

Para mi, mujer negra y joven, participar de esta experiencia me permitió contar con un mundo en el que las fronteras pueden hacerse a un lado para compartir las experiencias de educación popular desde otras latitudes. Como puertorriqueña, participar en un evento como este es sin duda una oportunidad para validar nuestro derecho a la autodeterminación como Pueblo. Como representante del CEAAL, fue un acto de re-afirmación latinoamericana y un espacio más ocupado como caribeña.

El primer día fue duro y el plan B fue necesario. El segundo día bajaba a un ritmo excelente, con una profesora del Colegio Sagrado Corazón. Compartíamos sobre nuestras experiencias de vida, la lucha de Puerto Rico y nuestros propios procesos personales cuando un grito me sacudió. Tardé pocos segundos en darme cuenta de que lo había emitido; minutos más tarde Ignasi confirmó mi pié torcido. Afortunadamente pronto nos recogerían en vehículo y todo el mundo se solidarizó con mi nuevo paso de tortuga. Siguiendo el consejo de un gran caminante, regresé a Madrid a descansar el pie y a domesticar las ganas de retornar. Principalmente, interesaba participar del Foro a realizarse en Núria, relacionado a la educación transformadora. Por desgracia no pude hacerlo, pero disfruté las narraciones de los compañeros y lo publicado en la prensa. Aún rememoro la experiencia con mucha gratitud y nostalgia.

Cada pieza de este rompecabezas fue clave, viniendo en la forma de gente increíble e historias interminables. Las piezas también vinieron en la forma de nuevas relaciones, refugios muy hospitalarios, colaboraciones presentes y futuras, calidez, apertura, respeto, participación y solidaridad. En fin, una caminata con la intención puesta en la palabra y en el verbo. Un esfuerzo individual, sólo posible colectivamente. Su última etapa concluyó en Cadaqués, España. El alcalde de Cadaqués, junto a amig@s, empresarios, emprendedores, profesionales, el Ajuntamiento de Cubelles y la Casa Portuguesa cerraron con pasteles de nata lo que sin duda fue un trayecto trascendental para casa uno de nosotr@s.

Como miembro del CEAAL, el poco tiempo que pude participar me permitió atestiguar la forma en la que las geografías escarpadas nos ayudaron a estrechar vínculos hacia una meta común. En este sentido, y como expresó el gran Ignasi “ hemos cumplido nuestro reto: hacer de la montaña un espacio social”. El 2013, fue un año para poner a prueba las sendas y los climas. El 2014 fue el año de afianzar los contactos colaboradores, fijar los ritmos adecuados y aclimatar el ambiente de solidaridad y participación. Con la idea en marcha y los pilotos cumplidos exitosamente, esperamos con ansias el 2015. Será el año en que quienes se entusiasmaron puedan integrarse y en el que nuevos retos sociales tendrán en los Pirineos, su espacio de encuentro. El verdadero camino apenas comienza.

Por: Kamil Gerónimo

CEAAL, Puerto Rico
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Guatemala

Son las 7 de la noche y voy de regreso a Puerto Rico. La primeras dos inspecciones fueron en Guatemala y la tercera en la escala panameña. Puerto Rico, afortunada tierra a la que entra de todo, excepto su autodeterminación, y bien que pagan la cuota quienes militan dichas ideas.

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Guatemala es una tierra que trata de esconderse, pero que lo comunica todo. Entre las luces de la ciudad y su apretado comercio se distinguen los espacios inhabitables, aunque atestados de gente. Acantilados por donde la “ley y el orden” se precipitan con la misma fuerza que la basura que se arroja sin mesura. Acantilados desde donde el pueblo guatemalteco resiste y legitima su derecho a la ciudad. ¿Cuánta identidad puede existir en un espacio que se puede traspolar a cualquier lugar del mundo? A cualquier lugar donde haya un centro urbano que concentre la noción de progreso y una población que se juegue la vida por vivir en él, alrededor de él, arriba de él y en este caso, debajo de él.

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Ciudad de Guatemala, como Lima o San Salvador, es una ciudad de gente pequeña, de mirada baja, ego encorvado y calidez insuperable. Se ve siempre en sepia, se suda en naranja y se oye al ritmo de un parque de diversiones sólo para carros. Difícil es escapar del sabor a maíz, siempre presente en tamales, tortillas, mazorcas y alcohol. Maíz, que al ser complementado con cebollas, salsas, cilantro y queso pulverizado, se convierte en una bofetada a la nariz, atentado de placer al paladar y tranque digestivo. Proceso que en sí carga la esencia, la dualidad de un pueblo maya cuya historia es una receta de subversiva cocción.

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Conocí a Guatemala por El Señor Presidente y Weekend in Guatemala, de Miguel Angel Asturias. Novelas cuyas escenas recreé alguna vez en calles como aquellas. Ficción, que ojalá sólo ficticiamente, recoge la torturada existencia tras los gobiernos militares, las dictaduras, el intrínseco fervor religioso y la predecible imponencia del gobierno de Estados Unidos de América.

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Reconocía a Guatemala por ser la tierra en que Rigoberta Menchú forjó su conciencia. Conciencia que durante su pasar por la vida atestiguó la quema en público de un hermano que apenas comenzaba a vivir; el incendio público de una estructura que albergaba a un padre que recién comenzaba a heredar un patrimonio de lucha; la servidumbre de una madre que ya había perdido dos infantes intoxicados por las fumigaciones en los sembradíos de algodón; y la valentía de dos hermanas que optaron pro enfilar las armas e internarse en las montañas.

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Pensaba, mientras hacía maletas para ir, que por el carácter del evento al que asistiría, no me alcanzaría el tiempo de conocer alguna lucha de movimiento social in situ. Estaría de diálogo en gestión, dada la reunión del Comité Directivo del Consejo de Educación de América Latina y el Caribe, en representación del último. No obstante, llegado el tercer día, una gran noticia resucitó aquél interés. Finalizado el evento, nos adentramos a conocer la lucha de La Puya.

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Si bien esta experiencia la narro con detalle en mis diarios del 7 de abril, hoy resumo se trata de un Campamento de Resistencia Pacífica en contra de un proyecto minero que pretende extraer oro de suelo guatemalteco. La Puya cumple ya un año de estructura y organización, en el que no han faltado amenazas, insultos, persecución y balaceras. El gobierno ha pactado con la industria minera un modelo extractivista androcéntrico cuyas repercusiones ambientales amenazan la ya desnuda vida de las comunidades aledañas. Comunidades no informadas, no consultadas, engañadas.  Nuevamente, situación que se torna el día a día de Nuestra América.

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Este ejército de valientes apasionados y adoloridos hoy dicen BASTA. Su motor cotidiano es una fé en un Cristo que lleva impreso en su batola la insignia comunista. Un movimiento que por tácticamente no ha respondido a las estrategias de violencia, que ha preferido cantar, alabar, e ignorar los insultos. No soy creyente, pero sin duda su fe les ha permitido hermanarse y luchar mano a pies, formarse políticamente, reconocerse equitativamente y responder colectivamente en función de su autonomía. Claro que aún les falta!… es “un pueblo sin piernas pero que camina”. Su iniciativa, sin duda, es parte de la reserva moral que nos queda para no dejar caer la toalla en medio de una crisis de valores que se ha llevado consigo el carácter de urgencia y la responsabilidad que tenemos- y debemos- a las futuras generaciones.

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Guatemala late en cada corazón que la visita y que empieza a comprenderla. Guatemala se expresa en cada vibrante tejido de su majestuosa artesanía. Se piensa y se sueña con cada puesta de Sol, con cada Nahuatl y su presagio. Sólo por ello, nunca se olvida.

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Quem é Tito Kayak?

 Na história da humanidade, a ilha de Puerto Rico tem brilhado em várias ocasiões: pelo crime, pelos artistas ou pelos esportistas. Tem brilhado também pelas paisagens afrodisíacas e quando ganhou a reputação de ser o país mais feliz do mundo. Ninguém questionaria esse assunto aí se desse uma olhada ao calendário anual e visse os dias feriados. Na verdade, sempre temos pretextos demais para comemorar qualquer evento. Mas a fama não descansa só na dança e a garrafa, herdadas dos espanhóis. Os porto-riquenhos têm sacudido o mundo ocupando os espaços de mais controvérsias. No álbum das lembranças políticas mundiais há dois eventos que posicionaram a ilha no mapa e ambos aludem à mesma pessoa: Alberto de Jesus Mercado ou Tito Kayak.

 Tito nasceu em 1958 em Jayuya, Puerto Rico. Quando era criança foi Boy Scout”. Isto implica que se criou num movimento impulsionado pelo governo dos Estados Unidos dirigido ao desenvolvimento de crianças reverentes, obedientes e disciplinadas com a nação, neste caso a nação americana. No entanto, Tito virou numa fruta inesperada e de conservador não teve nem um fio de cabelo. Arranhou a consciência ambiental no próprio escotismo e tornou-se em contra do governo invasor. Dedicou sua responsabilidade cívica à denuncia da presença ilegal dessa nação na ilha e às atrocidades que cometeu.

 Ganhou o apelido pelo jeito engenhoso que utiliza para escapar dos cenários internacionais e nacionais nos que faz seus reclamos. O primeiro ato dele foi subir ao topo da Estátua da Liberdade e pendurar as bandeiras de Porto Rico e Vieques para chamar a atenção sobre a luta dos porto-riquenhos e o uso de Vieques como uma base militar. Numa outra ocasião foi preso em Israel por ter subido numa torre de comunicação e içado lá uma bandeira palestina em solidariedade com aquele povo e a luta da Faixa de Gaza. Também esteve sete dias no topo da torre de construção na ilhota de San Juan para impedir a privatização da costa capitolina, patrimônio cultural do povo.

Tito na Estatua da Liberdade, Nova Iorque

Tito na Estatua da Liberdade, Nova Iorque

Tito na Palestina

Tito na Palestina

Tito no Paseio Caribe em Porto Rico

Tito no Paseio Caribe em Porto Rico

Agora, ele trabalha como eletricista. Como personagem do povo, também representante da indignação nacional, é sempre esperado nas diversas manifestações. Sua ousadia é o orgulho daqueles que simpatizam com suas causas. Louco? Suicida? Herói? A verdade é que Tito nunca deixará de nos surpreender. Em Porto Rico temos pessoas muito famosas: artistas, atletas e políticos. Tito tem um pouco de todos eles.

 Atualmente, ele planeja  sua  mais corajosa aventura, uma kayakada atraves do Mar Caribe en nome da liberação dum prisioneiro político porto-rriquenho chamado Oscar López Rivera. Esteativista pela independencia foi encarcerado pelo governo dos Estados Unidos há 31 anos. Tito andará de kayak desde Venezuela até Porto Rico, lembrando aquela rota utilizada pelos indígenas arahuacos que migraram à ilha caribenha há váios séculos. Levará uma  mensagem clara e direta, exigir a liberação de Oscar.

Oscar López Rivera

Oscar López Rivera

Rota do Kayak

Rota do Kayak

C de Consuelo

Se há alguém que tem morada na memória coletiva dos e das “boricuas” essa é a sensível e férrea Consuelo Lee Corretjer. Ela nasceu em Santurce e foi a sétima filha numa família de dez. Seus pais, bispos muito conservadores, foram incapazes de compreender como seus próprios ensinamentos sobre os princípios da justiça foram os que a levaram a abraçar a causa nacionalista pela independência, e, eventualmente,  o Partido Comunista. Dois eventos em 1930, influenciaram seu pensamento: A guerra civil espanhola e a prisão dos nacionalistas porto-riquenhos. Foi então que ela começou sua obra de libertação.

Seus esforços dirigiram-se para atividades educativas que promovessem o ensino do patrimônio nacional, tirado do currículo nas escolas públicas nacionais. Infelizmente, sua escola foi fechada pelas autoridades estadunidenses em seus esforços para destruir o movimento de independência da ilha. Muitos e muitas lembram dela por ter sido a esposa de Joao Antônio Corretjer, poeta revolucionário de igual importância, mas a história dela merece um lugar próprio. Ela estudou pintura, arte e música e considerou a possibilidade de ser uma pianista de concerto. Tudo mudou quando entrou ao cenário da luta política.

Além de se recusar a reconhecer as eleições controladas pelos Estados Unidos de América, ela e seu marido rejeitaram qualquer assistência do governo, tais como bem-estar e segurança social. Consuelo foi mantida com a dignidade de seus parcos recursos, aceitando doações de roupas e uso livre da casa onde ela morava. Sua vida foi mais dedicada ao serviço do que a autogratificação. Ela estava disposta a viver pela fé, em vez de depender da caridade do invasor.

Apesar de um ataque cardíaco, a dona Consuelo continuou a levar para a frente até sua morte o idealismo político, a publicação de seus livros e a transformação de sua casa num santuário que inspirasse a causa de liberação. Existe um livro dela que ganha muita relevância aqui por ser a causa da minha inspiração para escrever o livro que tem em suas mãos; é o Abecedário Patriótico. Ela criou a peça para educar as crianças sobre aspectos de nossa cultura, a importância de cuidar nossa Ilha e de lembrar nossos lutadores. Para ela vai a dedicatória desta publicação.

Nosso país não esquece

do muito que te deve.

É claro que nos move

o exemplo de tua vida.

Você diz que recém nascida

enorme excitação causou.

Ante toda nossa dor,

você nós segue confortando.

E teu povo celebrando

os cem anos de Consuelo.

 

-Milagros Ortiz

2da edição do Abecedário Patriótico

B de Bandeira

Num ardente esforço o oceano deu origem a um povo. Entre colinas verdes esse povo tem conseguido sobreviver para preservar suas paisagens, seus tesouros, suas aventuras, seus amigos, sua historia e sua identidade. O povo nunca esteve sozinho; sempre acompanhou os caribenhos e latino-americanos. Acontece que na América os povos têm lutado com frequência e aqueles que quiseram ter mais território oprimiram e apagaram muitas culturas. A arrogância desses povos não lhes permitia entender a importância da diversidade. Algumas lutas têm sido tão longas que os povos têm precisado de herdeiros e herdeiras especiais, imortais, que os defendam. Esse foi meu caso.

Em 1895, o povo que eu engendrei, confiou para um nativo o trabalho de prolongar a identidade patriótica num vestido indestrutível. Só os nativos, responsáveis pelo tecido, iam saber o jeito de destruí-lo. O guardariam com ciúme para que não fosse roubado ou virado.  O traje teria poderes mágicos. A cor branca sempre os estimularia a lutar pela paz de sua terra. Se alguém morresse na defesa, seu sangue vermelho ganharia um espaço no vestido. Ali o povo teria que trabalhar forte para garantir que as outras cores não ficassem apagadas. O vestido também tinha pedaços de cor azul. Estes seriam vitais porque fariam que o povo lembrasse da liberdade, a igualdade e a fraternidade. Sempre que tivesse azul o povo estaria seguro. Se perdiam o azul ou branco, ficariam vulneráveis à forças estrangeiras que quisessem destruir seu tesouro. O tecedor demorou dois anos em terminar o tão ansiado traje e a peça foi revelada no povoado de Yauco.

Em 1898, enquanto subsistia a colonização, o povo ganhou um novo invasor, diferente e talvez mais poderoso do que o anterior. O invasor foi muito sagaz com seu esplendor e seu charme. Ele, membro também da América, não quis conviver em sana camaradem com seus vizinhos. Achava que era tão grande e poderoso que podia controlar tudo, roubar tudo, incluindo o vestido do povo que oprimia. A invasão foi súbita. Apressaram em calabouços habitantes e consciências que lembravam da invasão.  No ano 1950, no povoado de Guánica o povo tentou-se defender com o vestido. Foram muitos os que acudiram na defesa dele, mas o vestido ficou todo sanguentado com a vida daqueles. Isto fez diminuir o azul e o branco no tecido. Como os invasores tinham  reprimido a memoria histórica, quase até sufocá-la, os nativos e nativas começaram a esquecer a magia do texido. Esqueceram do trabalho que podiam fazer, esqueceram como limpá-lo e deixar expor as outras cores. Porém, nem tudo estava perdido.

Os habitantes que ainda lembravam a mágica do tecido tiveram uma grande ideia. Acharam que podiam reparar o vestido e adicionar-lhe tela. Não tirariam o vermelho. Essa cor lembrava-lhes dos bravos combatentes, lutadores e lutadoras. Decidiram construir a esperança, adicionar-lhes pedaços brancos. O intruso continuou a avançar mas o vestido continuava dando força e, quanto mais pessoas se arroupavam com ele, mais força recebiam.

O tecido foi um pouco esmagado em 1937 numa massacre em Ponce. Uma nativa não deixou que o tecido tocasse o chão. Esse era o segredo da força e sempre aparecia quem o levasse posto. Num ponto, em 1948, um estudante o levou para a universidade e foi assassinado por um inimigo que gostava de atacar consciências livres como aquela. No pensamento de muitos, nunca faltaria a branca esperança na luta. A consciência podia ser manchada de vermelho mas nunca ser presa nas masmorras. Isso acreditavam os imortais frutos do meu seio. Em Jayuya, outro imortal desafiou ao invasor chamando de República à Ilha. Elevou para o céu a sagrada e potente peça. Nesse momento império atacou o pedaço sagrado. Os imperialistas não sabiam o que fazer com ele; não conheciam os segredos do vestido. Eles tentaram persuadir as mentes dos habitantes para tirar a energia que o vestido proporcionava.

Uma simples mudança e o caráter da Ilha diminuiria para sempre. Esse vestido tinha sido capaz de defendê-los. O inimigo achava que ao mudá-lo tornaria a história à sua vantagem e conseguiu. Teceram uma história diferente da heroica. As listras vermelhas já não representavam a liberdade que imortalizava aqueles que defenderam o país. Invadindo a memória e as lembranças de luta, o inimigo se tornaria mais forte. Tanta foi a tortura e os danos, causados que conquistaram seu objetivo. A identidade que o povo tinha perdeu seu verdadeiro caráter. Ao mudar os significados das cores a população ficou numa espécie de limbo.

Os imortais continuaram educando e construindo o caminho da reconstrução da memória. Em 1954, uma nativa pisou o solo dos inimigos e em nome do vestido gritou muitas verdades ao mundo. Em 1977, outro patriota levou a peça até a Estátua da Liberdade em Nova Iorque. Era essa a terra que impedia a liberdade e autodeterminação de muitos povos. Embora em 1995 o pedaço azul foi mudado novamente, de azul escuro para outro azul, jamais lograria representar o céu limpo que lhe deu origem.

Como deveria ser confiado aos herdeiros e herdeiras da terra, esse vestido, o original, sempre os defenderia. Também defenderia aos milhares e milhões de irmãos e irmãs que acreditaram em seus valores. Ainda que ninguém conheça esta historia, eu guardei ela para todas as consciências que acreditem na sua liberação. Na minha caixa de tesouros guardo o doente conto da nossa colonização. Eu me chamo Porto Rico, ilha em luta desde sempre e esta foi a história de nossa bandeira, essa que deveria ondear livre e soberana.