Experiencia Cooperativa en Mondragón, País Vasco

Visitar el País Vasco era una de mis más grandes aspiraciones como activista por la independencia en Puerto Rico. El saber que en dichas tierras no sólo habían grandes proezas en materia de autodeterminación, sino también en materia cooperativista fue algo que conocí cuando empecé mi formación en cooperativismo en la Universidad de Puerto Rico. Desde entonces, poder llegar allí tenía un doble propósito y luego de varios intentos fallidos, el verano del 2014 me obsequió la oportunidad. En este espacio pretendo compartí mis aprendizajes sobre la experiencia cooperativa en Mondragón, uno de sus pensadores más importantes, las cosas que más llamaron mi atención, las similitudes con el cooperativismo puertorriqueño y lo aplicable a mi contexto luego de haber vivido esta experiencia.

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Digamos que una de los mundos que más me fascina es el de las ideas. Por tal razón, siempre aterrizo en estas discusiones primero y afortunadamente así empezó el curso, con el pensamiento cooperativo de Arizmendiarrieta. Jose María Arizmendiarrieta fue un cura nacido en el País Vasco y asignado como coadjutor a una parroquia en Mondragón. En un pueblo agobiado por la desigualdad, la pobreza y ausencia de educación universitaria, la figura de un cura sin duda representaba cierto tipo de alimento social y espiritual. Como orador, José María era muy aburrido, no se le daba lo de las masas. En cambio, tenía un don especial para el trato de persona en persona. Estas relaciones hubieran pasado desapercibidas por la historia, a no ser por un proyecto social que el cura reconocía como consecuencia de su fe. Y es que este cristiano, tenía ideas muy avanzadas en relación al desarrollo de la persona como ciudadano. Lejos de los postulados que hoy día predica el capital, Jose María veía en la comunidad, la vía de desarrollo integral de la persona. Acorde con este pensar, más allá de su labor eclesiástica a intramuros, el padre comenzó a estudiar la realidad de este pueblo y a vislumbrar mecanismo para su desarrollo a través de la ayuda mutua y la cooperación.

Uno de los aspectos que sin duda cautivó mi atención fue la filosofía educativa que empleó tras quince años de estudios. Guardando estrecha relación con los pensamientos del brasileiro Paulo Freire, Jose María adoptó una noción de educación promotora de la dignidad y la autodeterminación de las personas en comunidad. En dicha noción incorporaba lo técnico y lo moral. Claro, él se refería a una moral social cristiana cuando aún no llamaba al cooperativismo como tal. A través de su experiencia reconoció que cualquier aspiración de desarrollo económico, requeriría educar en destrezas todavía más básicas, que no eran enseñadas oficialmente u orientadas en una dirección acorde con sus ideales. De la misma forma en la que lo he experimentado en comunidades marginadas en Puerto Rico, impulsar el cooperativismo la mayoría de las veces conlleva educar en destrezas básicas que nada tienen que ver con él, sólo en apariencia, como por ejemplo aprender a leer y a escribir. Damos por sentado que todo el mundo lo sabe hacer y un poco de humildad, observación y astucia nos permitiría identificar que no es cierto y que en dicha carencia hay una oportunidad latente para el cooperativismo. Si tomamos por ejemplo a las y los niños, los viejos o las comunidades marginadas, que aún no dominan estas habilidades, y trabajáramos con ellos el que las pudieran desarrollar a través de contenido cooperativista, no aprenderían a leer el mundo desde esta perspectiva?

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Jose María Arizmendiarrieta

Arizmendiarrieta observó y planificó alrededor de estar oportunidades, vinculando los conocimientos técnicos requeridos a aquellos ideológicos. Su pensamiento me lleva a validar y reiterar que para que el cooperativismo funcione, es indispensable una formación en competencias y disposiciones sociales y políticas. El ser cooperativista se convierta ya no sólo en una meta personal sino en un proyecto de comunidad. El lograba identificar como posibles comunidades, los espacios de trabajo, de estudios universitarios, y también las comunidades geográficamente definidas. Definitivamente, no puedo atribuirle a su pensamiento más logros de los que pude conocer, sin embargo estos pasos iniciales pudieron regar la semilla de un proyecto con tantos logros identificados en nuestra visita como la magnitud de la corporación Mondragón, la cantidad de empleos que sostiene, su funcionamiento en la forma de red y los mecanismos de que posee para asegurar a sus socios y trabajadores frente a las emergencias económicas y los fallos políticos que se experimentan.

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Cierro el impacto que su pensamiento tuvo, planteando que Mondragón no fuera posible sin esa semilla de vislumbrar a las personas como seres que valoran el trabajo y que de una forma u otra están socialmente comprometidos. No puedo decir que su pensamiento era radical en el sentido de cuestionar todo lo dado –bien que su rol como líder religioso seguramente imponía algunos límites- pero sí que apuntaba a construir una sociedad diferente a través de la acción, de la palabra de boca en boca y de una educación con sentido práctico-liberador. Sin hacer mucho ruido, en plena dictadura, se dirigía a la liberación del ser humano mientras iba derribando obstáculos ideológicos a nivel individual y a nivel comunitario. Porqué se tornaba tan importante ese camino a la liberación del ser humano en el proyecto social que labraba? No hay respuesta simple pero, haciendo eco de sus enseñanzas, diría que sin la dignidad y la autodeterminación que predicaba en el verbo, cualquier proyecto económico sería una empresa dirigida al fracaso o al éxito a medias. Al fracaso porque no se tendrían las herramientas para tomar las riendas de la actividad económica que se persigue con autonomía, con poder decisional. Exitoso a medias porque a lo mejor logran satisfacerse los aspectos necesidades materiales necesarios a la subsistencia, pero se perdería el poder de trabajar por garantizarlas a las y los demás y a las futuras generaciones.

Cuando examino el rol y función de Arizmendiarrieta, no puedo más que remitirme a su homólogo caribeño, monseñor Antulio Parrilla. También líder eclesiástico, estuvo a la vanguardia del pensamiento cooperativista puertorriqueño. Aún cuando tenían estilos de liderato muy distintos, ambas figuras permiten identificar similitudes en las experiencias cooperativas de Mondragón y nuestra Isla.

Antulio Parrilla Bonilla

Antulio Parrilla Bonilla

Considero que Antulio Parrilla tuvo posturas políticas tan radicales, que fue rezagado aún por el propio movimiento cooperativista. En un contexto de neutralidad política en el movimiento y de silente apoyo al status quo- aspecto que criticó hasta su muerte- fue férreo defensor de la independencia nacional, razón por la cual fue carpeteado a saciedad. Arizmendiarrieta, en cambio, tuvo una sagacidad increíble. Siendo su contexto uno dictatorial, logró aportar pilares claves hacia la autodeterminación, la dignidad y soberanía del Pueblo, sin oponerse abiertamente al franquismo o a sus propias autoridades eclesiásticas. Poco a poco, aportó al proyecto de vida que añoraba posible y lo fue construyendo en el verbo. Claro que escribió críticas, a través de seudónimos que empleaba, pero había en él una conciencia de temporalidad y de prioridad política. Por esta razón contestó ser soldado, antes que funcionario político.

Cuando repaso ambas figuras y el rol que tuvieron en el desarrollo de sus respectivos movimientos, me pregunto si es necesario ser figura religiosa para tener semejante poder de palabra y acción. Pienso que sus ideas, acompañadas de sotanas y un aire etéreo, llevaban ventajas ideológica por muchos motivos. Principalmente, el hecho de que un llamado viniera de un cura, permite a las personas suponer que a través de obras como las que estos proponían, se ganaba mucho más que el beneficio material inmediato. A su vez, se conquistaba una especie de complicidad espiritual, que en definitivo retribuye otros aspectos de la propia vida.

Cuando analizo esta fórmula, remitiéndome al rol que me gustaría ejercer en el movimiento cooperativista y en mi país, comienzo a barajar las posibilidades. Si bien ser religiosa no es una moral que deseo predicar, sí hay otra moral que practico y que puede resultar atractiva a poblaciones a las que me gustaría impactar, como la Justicia Social. La lucha por la justicia social, también tiene retribuciones a diversos aspectos de la vida en materia de salud, educación, trabajo, equidad, respeto a la diversidad, etc. Me consta que requiere un trabajo increíble, sobretodo a nivel ideológico, pero me consta aún más que si el Cooperativismo se divorcia de todos esos aspectos entonces le queda poco en que apoyarse.

En nuestra Isla, lo religioso ha estado muy vinculado a los valores cooperativistas, como también a unas generaciones que los tienen bien arraigados, como son aquellas que están en la tribuna del movimiento hoy día. Sin embargo, quienes deben ir acompañando los procesos que ya existentes y proponer otros, son las nuevas generaciones que ya vienen matizadas por valores no necesariamente radicales, pero sí con tendencias liberales y diversas. A los adultos jóvenes y la juventud pueden atraerles los discursos que el Movimiento se atreva a renovar a la luz de la realidad social y política que atravesamos. Estar presente en dichas coyunturas y ofrecer algunas respuestas, nos hará un Movimiento interesante. Eso me llevo toda vez que comparo a Arizmendiarrieta con Parrilla, un conocimiento crítico del presente con un proyecto complejo de futuro.

Si hay algo en lo que ambos pensadores intervinieron fue en su contexto; éste pone de relieve aquello con lo que trabajar y reconstruir la realidad. También del contexto se rescatan los factores que propiciarán las transformaciones que se persiguen. En el caso de la cultura vasca, identifico: la voluntad de luchar por la autodeterminación presente en las luchas nacionalistas, la voluntad comunitaria heredada de una vida regida por el Derecho Pirenaico ,y el reconocimiento de una identidad propia con idioma y practicas culturales comunes. A lo anterior se añade la abundancia de metales y minerales, que ya formaban parte de una industria metalúrgica reconocida nacionalmente, que le permitirían una posibilidad de crecimiento económico.

Lo anterior permite ver que una buena mezcla de activismo político, defensa de la cultura y un contexto económico protegido, han sido parte clave de la receta de éxito de Mondragón. Así las cosas, aprendí que para que un movimiento cooperativista sea exitoso, tiene que anclarse en lo mejor de su contexto, para validarlo y potenciarlo. Hay muchas lecciones que pudieran aprehenderse para aplicarse a puerto Rico. Y definitivamente, desde nuestra Isla pudiéramos sazonar esa receta, aportando ingredientes para su cocción. La lección que traigo no es la de reproducir, sino la de cocinar. Es decir, me traigo la energía y la fuerza de propósitos para gestar lo propio y seguir alguno de estos consejos.

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El error craso de repetir recetas no es sólo sacarlas de su contexto, sino reincidir en los errores que dichos elementos han representado. Repasando críticamente la experiencia diría que hubo otras cosas que aprendí, que no me hubiera gustado verlas ligadas al desarrollo cooperativo. Aprendí que en aras del crecimiento, han promovido la expansión a ultramar. Este capítulo de su desarrollo, nada ajeno al contexto colonialista en el que se inserta la historia española, sí tiene grandes costos para el movimiento en términos materiales y en términos ideológicos; ejemplo de ellos pudimos verlo con la pérdida de patrimonio local tras los negocios fallidos en el mercado internacional de Fagor Electrodomésticos.

Estando en un modelo cooperativo, se han fundado empresas en otros territorios nacionales en las que los trabajadores no son socios. En dichas transnacionales, se aclara, hay una escasa voluntad de parte de los empleados, para ser asociados y convertirse en cooperativa. Según el recurso que nos orientó en el tema, es difícil convencerles porque no están inmersos en estas posibilidades de autogestión en su contexto. Si fuera mi interés potenciar esas posibilidades comenzaría con hacer un trabajo de base, de antropología cultural para entender los porqué y de capacitación para transformar las restricciones auto-impuestas; suena bonito que así pudiera ser exitoso. Sin embargo, me parece que lo que está de fondo, además de la falta de estrategia, es un conflicto ético. El interés principal no es que haya un desarrollo integral y solidario en las culturas en las que se inserta – por más cooperativista que pretenda puede ser- sino que Mondragón se sostenga. Mientras no puedo dejar de pensar que emula la penetración en una cultura ajena, considero que en cualquier política de cooperativización aplicada, será inevitable que los trabajadores a ultramar se conviertan en ciudadanos de segunda. Bajo las nociones de expansión por subsistencia, los empleado no son perfilados como protagonistas, sino como tuercas necesarias para que la rueda siga girando. Esa contradicción también la aprendí en Mondragón y pana nada figuraba en mi concepción previa del modelo.

A través de conversaciones de sobremesa, aprendí que un modelo cooperativista a escala industrial es posible, pero que dicho modelo resulta aún inconcebible en Latinoamérica. Según uno de los profesores, a los latinoamericanos les resultaba sorpresivo y él no podía entender porqué no lo podían concebir posible nivel éticamente. Honestamente, durante su relato, lo que no podía sacar de mi mente era el hecho de que a él le sorprendiera, sobretodo cuando la historia de Latinoamérica se ha escrito sobre la base de una explotación de recursos a manos de los colonizadores.

A Mondragón le ha funcionado la industria metalúrgica, porque ya venían de un pueblo que explotaba los metales y de ahí a llevarlo a un escalafón empresarial no había muchos pasos. Sin embargo, en Latinoamérica ha sucedido distinto y la explotación, a manos de potencias extranjeras y oligarquías nacionales, ha implicado que la mera mención de este tipo de modelos extractivistas sea mirada con un resentimiento histórico. Al momento en que desde nuestro contexto concebimos proyectos sociales y económicos transformadores, lo hacemos desde supuestos solidarios que restablezcan vínculos entres los seres humanos y con la madre naturaleza como antítesis de un pasado imperialista y un presente neo-colonial.

En este sentido, aprendí que sí hay una diferencia entre la economía social concebida en Mondragón y la economía solidaria practicada desde Latinoamérica. Cuando se trata de incubar emprendimientos partimos de una reserva con déficits en cuanto a la noción de lo posible. Las reservas ideológicas de lo posible en el País Vasco no son color de rosa– bien que el individualismo capitalista ha tenido sus resacas- pero en Latinoamérica se trabaja políticamente con un pueblo al que en reiteradas veces se le ha dicho que sin otro poderoso y conocedor que le supervise, no puede levantarse en sus propias piernas. Ese trabajo de conciencia es primero, aspecto que se va trabajando desde la ética de la solidaridad. Ya la expansión de cualquier emprendimiento cooperativo, viene durante la travesía, fase en la ya se encuentra la Corporación Mondragón. Por eso no debe sorprender a nadie con conciencia que venga de un país aventajado históricamente, el que al momento de concebir el cooperativismo posible no estén los grandes procesos de industrialización en el horizonte. Es precisamente, en el comprensión de estas diferencias ideológicas que se va asumiendo una postura política apta para estrechar lazos que de una forma u otra validen la memoria histórica de las y los oprimidos y permitan construir lazos globales equitativos. Si se quiere destruir este proceso, lo único que se necesita es asumir el desconcierto latinoamericano hacia Mondragón como una ignorancia infantil, que es lo que se manifiesta en las entrelíneas de la sobremesa que tuvimos.

Haciendo a un lado la pasada crítica, diría que hubo uno de los recursos que más llamó mi atención en cuanto a propuestas aplicables en Puerto Rico. Se trata de Aitxol de LANKI. Francamente, fue una de las exposiciones que más me cautivó por aterrizar en dos horas los pugilatos que se viven entre los aciertos y desaciertos de Mondragón y las apuestas educativas por transformar las vías de desarrollo que se llevan. Me llamó la atención que las discusiones teóricas que se tienen en esta institución y con los socios de las cooperativas en las que se forman cooperativistas, son siempre discusiones contrastadas con las realidades materiales de los socios. En Puerto Rico haría proyectos en ambos lados de la ecuación pero en un mismo proceso. Es decir, me concentraría en la solidificación teórica alrededor de nuestro contexto y de la economía solidaria, partiendo de proyectos de investigación in situ productos de las experiencias que nuestras cooperativas tienen. Tal como le propuse a Aitxol, trabajaría sobre el desgaste social y el compromiso de las y los cooperativistas, sobre la base de las propias experiencias hacia la transformación de las prácticas.

De lo que se trata es de una formación que comienza en la medida en que se habla de los temas que aquejan, produciendo conocimiento a partir de la realidad cualitativa y cuantitativa que se experimenta. Claro, como facilitadores comprendería una batería de profesionales de diversas áreas; en LANKI tienen en un mismo equipo psicólogos, biólogos, cooperativistas, empresarios, humanistas, viajeros, etc. Lo que pienso que distingue su iniciativa de formación e investigación es su proyecto social. Tener un proyecto social al que se aspira y sobre el que se va laborando cada mini-proyecto es esencial. De hecho, se proponen solidificar la identidad cooperativa tomando como punto de partido las ideas de Arizmendiarrieta. Y yo me pregunto, porqué no retomar a monseñor Antulio Parrilla.

Formalmente, se me ocurre una iniciativa formal reconocida por el Movimiento. Me gustaría que el Instituto fuera ese espacio, aunque se que son muchas las limitaciones que se tienen, por decir lo poco. Concretamente, la iniciativa podría comenzar por un convite entre amigos con ideas similares, un choque de cabezas y de recursos que tengamos disponibles. Será clave una actitud humilde de aprendizaje y disposición a sobrepasar los lazos amistosos para invitar a nuevos educadores y que continuemos la formación en las vertientes valorativas, técnicas y orgánicas que sean necesarias según cada contexto. La evaluación de lo que vayamos haciendo y la crítica será clave para avanzar, considerando en todo momento los pensamientos, sentimientos, aspiraciones, iniciativas y realidades de cada integrante; de persona a persona como proponía Arizmendiarrieta.

Recuerdo a Aitxol planteando que la educación es la clave pero que si se imparte mal es contraproducente. Debemos afrontar los modelos educativos que ya existen con metodologías transformadoras de Educación Popular al alcance. Me parece que hay muchas formas de hacer de contenidos regulados como los que tenemos, verdaderas oportunidades de transformación como las que necesitamos. Con un “Movimiento” movilizado, los cambios que se necesitan en materia de fiscalización del Estado serán más asequibles. Creo que las pasadas manifestaciones locales lo demuestran. Una cooperativa de educadores cooperativistas, puede ser un camino. Sin embargo, aún cuando ya existen cooperativas de este tipo en Latinoamérica, es muy precipitado concebir una tal cual en nuestro contexto. Todo depende del grupo que interese constituirse en esta dirección.

En mi imaginario, operaría como un como un proyecto socio-político que pueda valorar las experiencias cooperativas y potenciarlas. Cuando pienso en valorarlas, no me refiero a la medición de la responsabilidad social, sino indagar el impacto que se tiene en la realidad. Ser un proyecto político, lejos de la trillada noción partidista, implicaría estar en el debate nacional discutiendo lo que hay en la olla y aportando al caldo de debates con nuestras apuestas como Movimiento. Inevitablemente, desviaremos la atención en ocasiones para cocer otras cosas que nos favorezcan. Y en ese equilibrio transitaremos mientras nos forjamos como algo interesante, que llame a atención de las generaciones que avanzan. Me llevo en la menta la idea de Aitxol de que ser cooperativista es una manera de ser en el mundo. Interpreto esa oración como un llamado a la identidad. Es un buenísimo slogan para una campaña como la que he podido imaginar gracias a esta experiencia.

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Por lo que puedo identificar, la experiencia de viaje de estudios cooperativos fue muy aleccionadora. Rompí varios cristales en mi ideario cooperativista y forjé nuevas utopías. La experiencia con los recursos fue compleja, pero me conformo con estudiar objetivamente lo aprendido y presentar mis cuestionamientos. Disfruté mucho conocer a varios integrantes del grupo y tener experiencias inolvidables con muchos de ellos. Pudo haber sido mejor en diversos aspectos, por ejemplo: reflexionar a diario lo que vivíamos, tener alguna otra actividad de socialización y haber agradecido más a los recursos su tiempo con algunos detallitos que nos brindaran cohesión como grupo. Sin embargo, en términos generales disfruté aprender en Mondragón, así como conocer sus bellos paisajes. Agradezco la experiencia a quienes sudaron para que pudiéramos vivirla al detalle en el Instituto. Con todo, fue inolvidable y esos momentos están en mi mochila cooperativista para largo.

¿Es el cooperativismo una opción socioeconómica de integración durante y después de mis estudios?

¿Es el cooperativismo una opción socioeconómica de integración durante y después de mis estudios?

Como persona consciente de la filosofía, valores y principios que sostienen las cooperativas, sería un comportamiento autodestructivo no integrarlo a mi vida. El maestro Albizu dijo que nuestro primer deber es amar a la patria que nos vio nacer. Ese amor debe reflejarse tanto en su defensa como en su trato. No debemos manosearla, oprimirla o explotarla. Siento un compromiso muy grande con mis herman@s, no importando que en esta casa, no todos vivimos bajo las mismas condiciones. Quiero educar a los hij@s de esta familia para que fortalezcan el techo bajo el cual vivimos, y que a través de esta restauración; social, política y económica, impactemos a las demás casas del Caribe y otros continentes.  Utópico, ¿no?, sobre la utopía, prefiero la de Tomas Moro, “una que se logra a través de la perseverancia”.

Quiero invitar a las masas a sostenerse por si mismas a través del cooperativismo. Mi tarea… ¿Cómo convencerlos de la alternativa que ofrece un sistema para organizar la sociedad y la economía de forma solidaria y democrática?  Una vez consientes, ¿porqué no gestionarlo?

Muchos desconocen lo que es el cooperativismo, esto no  necesariamente es indicio de que las cooperativas falten a su misión de educar. Lo que analizo es que ésta misión cada vez exige más. La educación evoluciona y requiere la misma revisión diaria que otros departamentos relacionados a la dimensión empresarial. Los futuros socios de una cooperativa tienen que identificar qué los mantiene oprimidos. No es lo mismo sentir los efectos de los problemas sociales que tener acceso a conocer sus causas. Es aquí donde el cooperativismo protagoniza el primer acto.   

En buen  arroz y habichuelas, el cooperativismo tiene sed de justicia. Este movimiento, surgido en el siglo XIX, no nace  de gran ingenio intelectual, para nada, surge del sentido común. Surge de unas familias que tuvieron problemas de aritmética elemental en su presupuesto doméstico.  Este sistema nació de 28 cocinas que no podían abastecerse. Los 28 pioneros de Rochdale, inspirados en Owen, creían en la justicia social y una mejor condición de vida para los trabajadores.  A ningún burgués, promotor de la revolución industrial, le hubiese pasado por la mente idear un sistema que lo salvara de la inestabilidad económica provocada por la ambición de enriquecerse.  El problema estriba en que al fracasar arrastra consigo a miles de familias. Esta no es una opción para mi vida porque acabaría con la de otros.

Cómo estudiantes universitari@s nos han desencantado pues hemos sido enfrentados con la realidad de nuestro país. Cada cual en su área de saber debe atacar los problemas desde la forma que entienda que es capaz. Siendo estudiante de cooperativismo con segunda concentración en mercadeo, aclaro que mi interés, en el mercadeo, no es el de crear un producto que satisfaga una necesidad, tal vez inventada,  eso sería insensato e inadmisible éticamente. Estudio mercadeo porque hay una necesidad real en el ámbito social que  amerita el re-diseño de un sistema que cubra estas necesidades y que de paso sea solidario.

El cooperativismo es definitivamente una opción y una solución, la cual he decidido integrar a mis estudios, carrera y filosofía de vida. A través de esta iniciativa procuro que quienes viven en la miseria progresen verdaderamente. Sin ánimos de ser pesimista, me encantaría saber, ¿a quién se le ocurrió decir que estamos en vías de desarrollo? ¿A quién? Quienes sostienen esa premisa no han realizado un análisis profundo de nuestra situación colonial, ni trabajan directamente en las diferentes comunidades. Ahí radica mi motivación. Vayamos hacia un comercio justo. Eliminemos a ese intermediario que con talento, logra que un país extremadamente rico en recursos, muera de hambre y miseria.

El cooperativismo se ha visto limitado, ¿cómo no?, cuando representa algo tan diminuto como una luciérnaga o cucubano de carácter socialista dentro de un carnaval capitalistamente alumbrado, que nos ciega.  Pero cómo distrae este pequeño animal, que mientras más cerca, entre nosotros, más se admira. Así es el cooperativismo, no es indispensable que sea un gran edificio, para llamar nuestra atención.

Por ejemplo en Marruecos están en marcha iniciativas de turismo responsable, en las cuales no sólo se viaja el mundo por lujo sino que se educa a los turistas para que sirvan de recursos a esas comunidades. El pasado mes de mayo, el semanario Claridad profundizó sobre el estatus económico de Singapur. Singapur es una país con aproximadamente nuestra misma cantidad de habitantes, quienes viven en un espacio, catorce veces menor que el nuestro, y que aún así tiene una taza de desempleo del 2%.  ¿Cómo? Las cooperativas han influenciado en esta cifra, a través de su integración en la economía.

La organización de las Naciones Unidas enunció: “Las cooperativas jugaron un papel importante en la rehabilitación del sudeste asiático ante el desastroso Tsunami”, y eventualmente concluyeron: “Al favorecer el desarrollo económico y social de las cooperativas se promueve las rehabilitación post. conflicto y la paz”.

Vitrubio, arquitecto y escritor romano, estableció que “El hombre es la medida de todas las cosas”. Si acogemos a la solidaridad como motor de nuestra vidas eliminaremos este caos de personas que buscan únicamente su propio bienestar. Es en la unión donde se encuentra la fuerza y esa es la consigna básica del cooperativismo.

¿Es el cooperativismo una opción socioeconómica de integración durante y después de mis estudios? ¿Cómo no podría serlo? Bien dicen que la ignorancia no es falta de conocimiento, sino superficialidad, siendo así, sólo la superficialidad me impediría reconocer el acierto a la interrogante planteada en este certamen.

¡Que tengan una hermosa tarde y muchas gracias por su atención!

Kamil Gerónimo

Universidad de Puerto Rico

Recinto de Río Piedras

1er lugar

Certamen de Oratoria de la Cooperativa de Seguros Múltiples

(Primer Certamen a Nivel Universitario)

3/nov/2007

¿Nos movemos como Movimiento?

Soy una joven cooperativista y narraré lo que me sucedió un jueves reciente cuando me urgía prestarle un dinero a mi papá. Me acerco a un cajero automático en una cooperativa y me cargan $1.50. Si me hubiese ocurrido en un cajero cualquiera,  la mitad de las preguntas que me surgieron no las hubiese expresado en este artículo. Por desgracia fue en una cooperativa; la Manuel Zeno Gandía. Pregunté en mi cooperativa, VEGACOOP, y me entero que tanto la Zeno Gandía como la Cooperativa de Aguada se habían desvinculado de la alianza que permitía a socios, socias y clientes ir a cualquier cajero sin pagar por las transacciones. No me puedo quedar callada. Las razones van desde la indignación hasta el acto de expresarme y compartir mi parecer. Entiendo que esto es un síntoma de algo mucho mayor. Las y los invito a diagnosticar esta enfermedad.

Cuando decidí hacerme socia de mi cooperativa lo hice no sólo por el beneficio que me otorgaba sino porque soy cooperativista. Mis principios y valores son cónsonos con el Cooperativismo. Firmemente creo en la solidaridad, la responsabilidad y la ayuda mutua. Creo también en la Educación Cooperativa, la cooperación entre cooperativas y el interés comunitario. No espero menos de las Juntas de Directores, así como las plantillas administrativas de las Cooperativas, particularmente las de Ahorro y Crédito.

Destaco este sector por que es el más cotidiano de mis vínculos con el “Movimiento” y cualquier cambio o transformación en él impacta directamente nuestra vida económica. Son muchas las cooperativas de este sector que  son exitosas en lo que al sector financiero se refiere. En ocasiones pueden serlo a tal nivel que parecerían corporaciones y no cooperativas. En un País en que gracias al capitalismo, las apariencias se elevan ante el contenido de las cosas, nada me extraña de este comportamiento. Pero, ¿no está llamado el cooperativismo a contrarrestar esto? ¿no está llamado a aliarse a través de la solidaridad y la cooperación en medio de un sistema totalmente apático e individual? ¿no estamos llamados a pensar colectivamente a favor de nuestrodesarrollo como Movimiento y no desde el interés de cada cooperativa a nivel individual?

Un movimiento es una forma de organización social en la que sus miembros comparten no sólo características comunes sino que se unen para acciones concretas. Es esto lo que aporta el dinamismo de eso que pretende “moverse” en alguna dirección. A mis 22 años he tenido la experiencia de trabajar en varias cooperativas y en múltiples ocasiones me señalan mi idealismo ya sea porque soy estudiante, y por eso asumen que no tengo experiencia para hablar de lo que hablo, o porque además estudio en la UPR, que como por arte de magia implica que soy independentista, socialista, comunista, atea y anarquista. Para “bajarme de mi nube” enfatizan en que las cooperativas se dan en un contexto y circunstancias y que las mismas tienen que adaptarse a los sistemas y al mercado para poder sobrevivir. Yo digo que si las pioneras y pioneros del cooperativismo hubieran pensado de esta manera jamás hubieran tenido el coraje de proponer una economía no sólo alternativa, como a veces se pretende minimizar, sino radicalmente opuesta en tanto a sus valores y principios. Se piensa que muchas veces hay que renunciar a idealismos para sobrevivir en el mercado. En ese caso no veo diferencia alguna entre permanecer como socia o irme a un banco. Aunque esos no son mis planes levanto una bandera roja ante la noción de Movimiento que tenemos.  Hay muchos principios y poca acción colectiva,  muchos socios(as) y pocos(as) cooperativistas, muchas cooperativas y poco Movimiento.

Cuando veo que algunas de ellas incluso se desvinculan de las alianzas y dejan de velar por las necesidades de su matrícula me pregunto: ¿en qué dirección se mueven?

Cuando veo cada vez menos cooperación entre cooperativas y más burocratización ante la gestación de nuevas cooperativas que hay que apoyar y respaldar me pregunto: ¿quiénes se mueven?

Cuando veo sólo una carta de apoyo a la lucha universitaria y poco respaldo político y público me pregunto: ¿por qué no se mueven con nosotros si dicen surgir de nuestras necesidades?

Cuando veo que muchos comités educativos confunden la promoción con la educación y que encima de eso la educación que realizan es la misma tradicional que ha destrozado nuestra capacidad crítica como pueblo, me pregunto: ¿cómo pretenden  moverse?

Cuando veo que presidentes, directores y socios consienten adaptarse a un sistema sin revolucionar con ideas y planteamientos la opresión en que vivimos, me pregunto: ¿nos movemos?

Entiendo que nos urge significar y llenar de contenido con acciones los principios y valores que nos rigen para que no sean mandamientos o letra muerta. Nos urge también reclamar en nuestras cooperativas, independientemente el tipo, espacios de participación ciudadana y de educación social crítica porque las asambleas no permiten este tipo de debates y mucho menos cuando parecen fiestas y no espacios de decisión colectiva. Sin enfocáramos la educación políticamente y no me refiero a partidista, sino que nos permita estudiar nuestras necesidades y transformar nuestra realidad, entonces tendremos una educación coherente al sistema social y económico que proponemos.

¿Qué le parecen estos planteamientos? ¿Estamos sembrando movimiento o sólo cosechando crecimiento económico sin desarrollo humano? ¿Hay cada vez más cooperativistas o más capital? Juntemos cabezas y movámonos.

Dialogando El Capital I

Hace apenas un año me propuse trabajar en la mayor cantidad de espacios posibles. Me dió con que para entender las relaciones materiales que me rodean, nó sólo debo leer sobre la Globalización, o peor aún El Capital de Marx, sino que debo hacer de chiva espiatoria de lo absurdo y llevarlo hasta sus últimas consecuencias.

Que comience la función y se va con todo y nombres. Hasta ahora mis estudios de campo abordan: al Concilio Caribe de Girl Scouts,  Occidente International Bank,  Fine Arts Cinemma Café,  la Cooperativa de Contratistas Generales, AT&T, Cooperativa de Ahorro y Crédito de Vega Alta, Instituto de Cooperativismo de la Universidad de Puerto Rico,  Biblioteca José M. Lázaro, Supermercados Econo y tutorías a domicilio. Juro que si no hubiera sido por lo descartable que he sido en muchas de estas empresas jamás hubiera comenzado mi estudio etnográfico del capital.

Limitaré esta entrada a Supermercados Econo, sólo por considerar tu paciencia, porque créeme que hasta Yo la pierdo a menudas veces.

La subo para promocionar mis pensamientos atados a este engendro. Y también para derrocar el argumento de apoyo ciego a lo nacional, sin cuestionar los cómos.

1:00pm “Poncha la entrada”. En Econo este momento es impreciso porque depende del flujo de clientes (sustantivo asignado a seres humano que entran a la tienda y que nosotr@s debemos ya no satisfacer sino deleitar). “El cliente siempre tiene la razón”, te rezan primero y tu encuentras las justificadas razones después. Recientemente fui a un adiestramiento y mis compañeras cajeras sonreían con placer al consentir el que si el cliente vuelve o no depende de nosotras, si sale contento o no depende de nosotr@s, si regresa o no depende de nosotr@s.  Hay una forma aún más placentera en la que Yo podría decirlo: “O sea que si no hay clientes no hay cajeras.” Rebobino. Parafraseo… “Si atento contra las ganancias del día me quedo sin trabajo”…Fin del erotismo.

El lenguaje en las empresas es tan enmarañado y engatuzador  que opté por asumir que siempre me están  clavando a mis circusntancias y Yo, según cobro papas, huevos, lechugas y tomates juego a descifrar los cómos, cuándos y dóndes. El porqué me lo reservo pues su respuesta es para mi el Todo. Las miles de artimañas son las partes y si logro visibilizarlas y conectarlas hago corpórea su complejidad.

Otro engendro: Intelligence Forecasting

Allí tod@s somos interdependientes. Es decir, la función de cada uno es vital para el desempeño del otro. La empresa nacional incluso paga conferencias para procurar la estabilidad y el perfeccionamiento de esa dependencia. Hasta aquí  la función está toda vendida. La cortina de humo esconde uno de mis preciados tesoros: un ‘cuándo’ espera ansioso trasvastidores.  Llego a las 8:00am, me brindan una exquisita variedad de postres para desayunar, el lugar es amplio y hasta decorado, nos dan una calurosa bienvenida y presentan al portador de mi tesoro y actor principal: Erick Cordero de Inteligence Forecasting. La idea es la siguiente, Econo identifica que  probablemente hay dejadez por parte de sus emplead@s y contrata a una agencia que se dedica a “pompear” a tod@s para que no extraviemos la productividad de la empresa. Parece algo natural pero no lo es.  Es natural que se vean en aprietos y nos echen la culpa, no es natural el que la tengamos (a cabalidad). Estamos hablando de que la curiosidad me llevó a http://www.intelligenceforecasting.com. Sólo confirmé mi ideología o forma de ver las cosas: “Una de nuestras principales proposiciones empíricas es que el éxito en el mercado es directamente proporcional a la capacidad de la organización para crear, desarrollar, gerenciar, aplicar y potencializar el conocimiento como valioso intangible y activo invisible para lograr resultados sustentables [y gananciales]. Nada más con el testigo.

Por eso me sentí tan infantilizada frente a este “gurú” que constantemente subordinaba mi capacidad intelectual, y la de tod@s a mi alrededor, mientras nos inyectaba (con flow) el cómo servir a otros para garantizar nuestro trabajo. Les dije que rayaría en lo absurdo. Como si no fuera suficiente el Lisonjero o Sapo, así dice el que se dice en Río Grande, nos dice que solamente para los empleados de la Sucursal que está en la Isla Mona este trabajo es un resuelve. Que para nosotros No. Para nosostr@s es un gusto servir a Econo y sus clientes. Tod@s se ríen y a mi me sabe a la mayor hipocresía de todas. Me encantaría haberle dicho aquella vez al gerente, mientras me ponía las escasa horas sobre mi horario académico: “Hagamos algo, dejemos de fingir que trabajar aquí no es un resuelve y  que nos importa el bienestar de esta empresa”, de esa manera veríamos que estamos en las mismas circunstancias y la explotación sería menos sufrible.

Cuando digo explotación me refiero a que: Los gondoleros ganan $2.15 la hora y son responsables de emparejar con el mínimo a razón de propinas, l@s menores de 18 años ganan $4.25 hasta que pasan el proceso de probatoria (que actuamente en la legislatura se discute que se aumente a un año), los demás ganamos $7.25 y ninguno, ninguna ve en sus ingresos ni la cuarta parte de lo que vale su trabajo. No tenemos ni la mínina noción de lo que nuestra fuerza de trabajo vale. ¿Cómo defenderla entonces? No se considera que tenemos familias o aspiraciones mas allá de susbsistir, que requerimos estabilidad para organizarnos, que probablemente estudiamos, que las alternativas se limitan a estas experiencias y por último que nos sustentamos de eso que ellos nos ofrecen como “resuelves”  y que después pretenden que no lo reconozcamos como tal.

El hecho de que tuviéramos voz propia y capacidad de pensameinto crítico en aquella conferencia  fue disfrazado por el  recurso cuando comenzó diciendo: “Venga a Aprender. Venga a Compartir. Preguntas. Dudas. Comentarios. Aportaciones” Todo el mundo creyó que podía particpar si quería. Todavía al final dijo que el examen que nos entregaría lo podíamos contestar creativamente. Sólo por experimentar, al entregar mi examen le señalé mi contestación: “El servicio mejoraría si en vez de ver a las personas como clientes, las viéramos como seres humanos”. Al terminar de recogerlos divulgó en voz alta mi respuesta. Justo cuando iba a infartar colocó la “cherry” en la piña colada: “Claro claro, somos seres humanos, por eso apuntamos a una experiencia de servicio memorable”. “Tengan un buen día y que no los persiga el pasado.”

En fin que el capital es un cínico, éste sapo es otro cínico, para sapa otra y pal carajo quien insista en ocupar nuestra memoria histórica.

Posdata: Mas allá del idealismo…Escribir esto no es el fin, es un medio para irme liberando de las circuntancias que me y nos sujetan. La verdadera libertad está en la capacidad de transformación colectiva de éstas circunstancias. Asumo la libertad de exponer mi expresión, aún cuando en esta no-democracia los derechos estén condicionados.

Posdata II: En ése espacio he hecho amistades y éste no es un es un escrito dirigido a la mofa de éstas, y sí a nuestro espacio/sistema. Reformular el trabajo es impostergable.