Educación Popular y Educación Alternativa: Algunas diferencias

Puede que haya mucha inutilidad en posicionarse para hacer la crítica de la crítica. En mi caso no lo asumo así porque mi propia práctica no cesa y la crítica no la hago sentada comodamente. Solo encontré preciso aclarar algunos conceptos desde lo que he aprendido en mi praxis (política) y que me ha ayudado a sentir que aporto desde cierta coherencia ideológica. A l@s compas relacionados espero que lo asuman con la mejor apertura posible…y uso las redes porque lo que me gustaría aclarar puede servir a otr@s. 

Me parece que no debe confundirse o utilizarse indistintamente la educación alternativa y la educación popular. Debe saber reconocerse cuando se hace una y cuando se hace la otra, principalmente para no restar a la última lo que ha caracterizado desde el pasado siglo. Una cosa es servir de camino alterno, de ofrecer alternativas diferentes, incluso contenidos anclados a la realidad social, ejercicios dinamicos y participativos de forma que se cultive pasión por el cambio en el camino. Estos aspectos, escenciales a la construcción de un mundo diferente, son indispensables para vivir en otro mundo posible de igualdad, de equidad, de compañerismo, en fin de alternativas a lo que se tiene. Sin embargo, desde este tipo de propuesta alternativa aún persiste la posibilidad de coexistir con el mundo que se tiene. Desde que no necesariamente existe una lucha en contra del sistema que prevalece hegemónicamente, podemos sentir que para vivir en un mundo distinto (precisamente) basta con el desarrollo de una practica alternativa en la que pueda posponerse asumir una postura crítica a las bases materiales que sostienen el sistema que nos lleva precisamente a necesitar alternativas.

El camino de la Educación Popular es distinto. No es una educación que merodea la construcción de alternativas en abierta indiferencia con el mundo en que vivimos, sino todo lo contrario. Entre uno de sus rasgos fundamentales está la crítica a los sistemas pedagógicos imperantes por responsabilizarlos del rumbo que lleva la realidad cotidiana, por responsabilizarlos de los valores que transmite, por responsabilizarlo de la forma en que abiertamente escapa toda neutralidad y reproduce el contenido necesario para que el capitalismo, el patriarcado, el eurocentrismo, el colonialismo y la colonialidad anden. En este sentido, no hay como avanzar sin encararlos. Y cuando nuestros niños y niñas despiertan en esta crítica, su activismo, su praxis gana mejores posibilidades de transformación hacia mundos específicos y no meramente alternos.

Por eso encuentro necesario distinguir. La educación alternativa y la educación popular no son equivalentes, ni sinónimos. Incluso tampoco diría que una es paso previo de la otra porque la ideología de la que parten son también distintas en materia del contenido de ciertas transformaciones sociales y sobretodo políticas.

Sin animo de contiendas banales o de recelos por el trabajo que no deja de ser arduo y lo reconozco, abro esta discusión.

Lançamento Boitempo: “A luta de classes”, de Domenico Losurdo

Recién lanzado. Un autor cálido, me pareció. Tuve la oportunidad de exponerle el caso de Puerto Rico en un cuestionamiento sobre la agenda política cuando converge la lucha de clases y la independencia. Muy claro en su breve respuesta, a la que de paso trajo la lectura de Marx sobre la situación de Irlanda como colonia inglesa: “Siempre hay que evaluar la forma en la que el dominio se expresa, ya no sólo en la clase sino también en el territorio. La “cuestión social” se entreteje con la “cuestión nacional”, ninguna pudiendo ser resuelta de modo separado. La lucha asume diversas características según los momentos en que se expresa y lo mismo sucede con el colonialismo. Opino que la luchas de clases debe ser usada en plural (luchas de clases), porque así trasciende el empleo de un slogan, para atender diferencias como esta. Infelizmente, aún no he estado en Puerto Rico” -agregó tristemente.

Blog da Boitempo

A luta de classes_capa_alta Capa de A luta de classes, de Domenico Losurdo. Arte de David Amiel, sobre cartaz de Karl Maria Stadler para o Dia Internacional da Mulher (1914) e fotos de Raúl Corrales Forno, “La Caballeria” (1959), Museo de la Revolución, Havana, Cuba, e de Daniel López García, “Podemos” (2015).

A Boitempo acaba de lançar o livro A luta de classes: uma história política e filosófica, do marxista italiano Domenico Losurdo. Depois de seu aclamado A linguagem do império: léxico da ideologia estadunidense, Losurdo se volta para o conceito e a prática da luta de classes e sua atualidade diante da atual crise econômica que se alastra, e provoca: “é certo que a luta de classe tenha de fato desaparecido?”

Para Losurdo, a luta de classes não é somente o conflito entre classes proprietárias e trabalho dependente. É também a “exploração de uma nação por outra”, como denunciava Marx, é…

Ver la entrada original 532 palabras más

Sobrevolando Canadá: Reseña de la 9na Asamblea del Consejo Internacional de Educación de Adult@s

Hace unos días llegué a la ciudad de Montreal y en unas horas parto nuevamente. Las emociones han sido tantas, dado el enriquecedor motivo que me trajo, que apenas he tenido la oportunidad de asimilar mi visita a estos lares. Finalizaba el mes de mayo, cuando fui invitada a participar de la novena asamblea mundial que realizaría el Consejo Internacional de Educación de Adultos (ICAE, por sus siglas en inglés). Según me informaron, el consejo estaba interesado en contar con la presencia de las y los jóvenes que fueron formados el pasado mes de noviembre en la “ICAE Academy for life-long learning advocacy” en Madaba, Jordania. Habiendo participado de esa experiencia, sentía que no eran pocas las aportaciones que se esperaban; a las nuestras, se sumarían las de cientos de educador@s alrededor del mundo.

Me preguntaba: qué decir, desde dónde hablar, con quienes establecer contactos, cómo poder reportar estas experiencias de vuelta a mi organización base: La Nueva Escuela. Mis cuestionamientos tenían respuestas; sin embargo, organizarse para poder cumplir con todas las metas en unos cinco días no era tarea fácil. Felizmente, nunca he soportado el desorden, así que me puse manos a la obra. Por un lado, decidí que asumiría turno en el micrófono en talleres o paneles que me provocaran. Por otro lado, hablaría desde mi experiencia como educadora popular independentista en Puerto Rico, dicha experiencia sería complementada por los conocimientos que he podido generar durante mi formación graduada en trabajo social en mi Isla, España y Brasil. Contrario a la meta de muchos colegas, de identificar contactos para financiar sus trabajos locales, me dedicaría a estrechar vínculos con el Sur global en busca de experiencias que complementaran nuestros procesos de formación política, así como exponer el caso colonial de Puerto Rico. Con frecuencia me sorprende la cantidad de cosas buenas que me suceden en el camino; resulta que el ICAE me pidió una colaboración especial como comunicadora en el evento dado mi evidente entusiasmo por la fotografía. Una cosa llevó a la otra y como debía documentar casi todas las actividades, tuve acceso a gran parte de los paneles, así como entrevistas exclusivas con las y los exponentes. Eso me permitió una perspectiva “glocal”. Por un lado, entendí la complejidad del evento, en términos de estructura y contenido. Por otro, profundicé en las aspiraciones, emociones e impresiones de quienes se dieron cita.

El evento abrió el jueves 11 de junio, con una plenaria en la que se debatiría sobre Mujeres, Nativ@s y la Descolonización de la educación. Un total de seis panelistas de Quebec, Guatemala, Estados Unidos, Uruguay, Burkina Faso e India, compartieron no solo sus trabajos, sino la preocupación constante de enfrentar la descolonización en países que, al menos jurídicamente, son independientes. Definitivamente, la exposición de la asiática Helena Wong, desafió todas las nociones que no pocos tenían sobre las condiciones sociales, opresivas y discriminatorias que ha experimentado al interior de Estados Unidos en su trabajo con la Justicia Global y la Marcha Mundial de las Mujeres. Su coyuntura y la precisión que dedicó a la crítica de la educación allí, me permitió reaccionar desde la experiencia puertorriqueña. Su exposición me llevó a darme cuente de un absurdo y una hipocresía en la historia entre Estados Unidos y Puerto Rico; en mi cabeza pensaba cuán hipócrita es, aunque no deje de ser importante la denuncia internacional, que desde el “Primer Mundo” se condene la mutilación del clítoris en algunos países del Africa, mientras en Puerto Rico los cuerpos de las mujeres fueron esterilizados mediante operaciones involuntarias por parte del gobierno colonial. Bien dicen que muchas cosas son relativas o que dependen de la perspectiva con que se miren; lo que este evento permite es poner contrarrestar la forma en la que se asume es la vida y los discursos en el Norte global y, porqué no, poner los puntos sobre las íes.

Llegado el viernes, comenzó el maratón con una plenaria y conversatorio entre el ICAE y Greenpeace internacional. Luego de una exposición un tanto legalista de este último, la audiencia abarrotó al representante con cuestionamientos sobre acciones infladas que son atribuidas a este organismo en término de incidencia, así como las contradicciones que se plantean a la sociedad para enverdecer el mundo que vivimos desentendiéndose de un orden social en el que el trabajo de muchos y muchas depende del ritmo que lleva el pseudo-desarrollo que se vive. El clima de la discusión reveló que no son pocos los sentimientos encontrados que una interacción con el Greenpeace genera. Sin embargo, aún cuando muchas veces redes internacionales como el ICAE aparentan ser tan complejas y grandes como para que quepan todo tipo de discursos, sí hubo una audiencia de 300 personas dispuestas a defender sus reservas en cuanto a propuestas ciegas, superficiales, insuficientes y hasta contradictorias. Ya en la tarde aproveché para documentar los talleres y entrar en contacto con las y los ponentes. Hay un asunto racial y étnico innegable en este evento. Con frecuencia los talleres ofrecidas por canadienses o europeos contaron con una audiencia de esos países. En cambio aquellos ofrecidos por african@s, asíatic@s y latin@s, contaron con una diversidad de audiencia. Al parecer, algunos hablamos para el mundo y otros se hablan entre sí mism@s. Curiosamente, me gustó que algunos talleres en los que la audiencia fue mínima, la participación fue más íntima, permitiéndole a quienes se presentaron exponer más sobre sus escenarios locales. Tener esta oportunidad no es algo dado o que puede ser atendido levemente.

Con frecuencia es tanto el bombardeo de experiencias y nuevas personas en un espacio tan reducido de tiempo, que se presenta tanto el cansancio como el pensamiento sub-alterno. Nos cuesta, a l@s jóvenes, a l@s mujeres, a l@s negros, a l@s homosexuales, validar las experiencias que tenemos y el conocimiento que hemos construido. Esto recrudece cuando vemos que desde Europa o bien América del Norte, se produce tanto material didáctico o se interactúa con eficacia diversas tecnologías de presentación. Sin embargo, me enorgulleció cómo durante las entrevistas, se hacía referencia a las grandes lecciones que Chile, Guatemala, India y Burkina Faso, habían aportado al evento, la profundidad de sus saberes y cuánto había provocado. A veces se piensa que el día a día es tan minúsculo, en comparación a lo que el mundo vive, que olvidamos que es en la cotidianidad donde la historia se va escribiendo y en ella reside el poder de transformarla. En ese sentido estos espacios, son siempre de sentimientos encontrados, de festejo por reencontrarse con caras conocidas y por exportar lo que vivimos, pero de insatisfacción al sentir que no se logra decir todo y que se nos podrá olvidar fácilmente. No por menos una vive aturdida, aunque feliz. Después de todo, lo más poderoso es no saberse sol@, entusiasmarse con nuevos desafíos, incorporar nuevas consideraciones y comprometerse globalmente.

A efectos de resumir esos dos días de talleres, cuelgo aquí el album de fotografías. Aprovecho también para compartir los enlaces de los dos videos- primero y segundo– que pude filmar y editar para las redes sociales del ICAE en Facebook y en Twitter. Finalmente, hay que destacar que el evento, también incluyó un cuarto día en que se celebró la Asamblea General del ICAE, para seleccionar el nuevo comité directivo y la junta de directores. Luego de una puja fuertísima que implicó reuniones de campaña política entre las diversas regiones, el Sur consiguió equilibrar la representación internacional en los once puestos seleccionados, para los cuales ocupamos al menos seis con dos nombramientos de Africa a la junta, dos de latinoamérica, uno de Jamaica y uno de filipinas. Se entiende, esto recién lo he aprendido, que lo más importante en un evento de esta escala es la declaración final, en la que se incluyen los lineamientos políticos principales bajo los cuales la red funcionará por los próximos cuatro años. Es un documento que se presenta y que se edita durante el primer y segundo día según se recibe el insumo de las y los presentes. Al final, se relee y se aprueba; aún no ha sido colocado virtualmente pero espero compartirlo tan pronto tenga acceso a este.

Llegó el domingo, el cansancio late en los pies y aunque hubo noches de relajación y festejo, no es hasta mañana que podré conocer un poco más la ciudad antes de viajar de regreso a Río de Janeiro para terminar mi semestre de estudios. Tanto la maleta como la cabeza van llenas de ideas, de cuentos, de recuerdos y de pasión. No veo la hora en la que regrese a mi patria a socializar todo esto. Mientras tanto, sólo queda esperar…

10898085_10152972346233325_7232750004426535974_n 10402883_10152972298908325_1406953557041788821_n 11427659_10152976708828325_4391300184515380176_n 11393141_10152972210248325_3796995417401735241_n 1888698_10152973703808325_7688360382406957928_n 11392916_10152972679158325_317212697115348150_n 11377151_10152972211353325_2575942307843577790_n 11401272_10152972210318325_5635600422492256953_n 11406785_10152976715138325_97010512039993829_n 11391677_10152972249608325_7334659360651139337_n 17678_10152975232738325_8258241940728395976_n 11108325_10152972250043325_1107503629292809734_n 10676293_10152972807418325_2859658346784267259_n 11390242_10152970889333325_3412907395942835147_n 11229893_10152972344048325_4692557021562749021_n11401326_10155709200495434_9054962700600834051_n

Mil y una cosa que he aprendido en Brasil

El tiempo se acaba. Hoy me sentaba con mis colegas brasileños para compartir un “frango à passarinho”(chicharroncitos de pollo) y una porción de arroz. Intercambiábamos expresiones sobre una conferencia a la que acabábamos de asistir en conmemoración de los cien años de la Revolución Rusa. Con su buen humor y su impresionante cerebro para el registro de la historia y sus vericuetos, Netto nos narraba las lecciones de dicha revolución, una historia que si bien fue grandiosa, así de grandes fueron sus errores, una historia que hoy se honra por ser una hazaña de la humanidad con la cautela suficiente como para no reproducirla. Tertuliábamos cuando de repente, sin antesala, una especie de alegría y deleite, me arrebató la expresión. La colega frente a mi lo percibió, y antes de que me preguntara en qué andaba mi cabeza, decidí compartirles todas las reflexiones que cabían en esa sonrisa de fascinación que recogía un millar de reflexiones. Lo que dije debió sonar mas o menos así: “Para mi ha sido una experiencia tan importante como fascinante estar aquí. Ustedes, tal vez no tienen como percibirlo, pero su forma de hablar y entender el mundo dista mucho de lo que he aprendido hasta ahora. Me siento muy feliz con esa diversificación en mi aprendizaje. Las clases, las conversaciones, los textos a leer, han sido cosas muy innovadoras para mi. Para mi ha sido un reto lingüístico en dos direcciones, por un lado el portugués y por otro la gramática de su formación e ideología. He descubierto una fascinación por el estudio de lo social que me tiene bien cautivada. Claro que en la academia tuve acceso a algunas de las obras que aquí se leen desde mi bachillerato, como por ejemplo a Gramsci y Marx. Sin embargo, mi formación fue en geografía y cooperativismo; salvo raras excepciones -como Harvey- no tuve acceso a un conocimiento crítico en términos de una lectura materialista-histórica de la sociedad. No tomen esto de forma simple, claro que podría analizar fenómenos sociales a la saciedad, sin embargo cada investigación me dejaba con más preguntas que respuestas. Un buen proceso de investigación siempre las generaría, sin embargo, cuando repasaba el tipo de preguntas, percibía que había aspectos fundamentales que no me quedaban claros; aspectos filosóficos, políticos, subjetivos sobre la lectura de la realidad. En parte no me preocupaba mucho no tener esa experiencia en la academia, pues mediante el trabajo político tuve acceso a la filosofía de la praxis. En realidad, más que discutir en el vacío lo social, siempre he priorizado el debate al calor de mi contexto, “embarrándome las botas”. En ese sentido, la academia ha pasado a ser parte complementaria de mi formación, siendo el trabajo político mi espina dorsal. Claro que, en medio del activismo, comprometerse con la disciplina necesaria para la erudición, encuentra demasiada competencia. Tener un espacio de estudio profundo, de lectura, de marcar los libros, de hablar de eso constantemente, de participar, de errar, de volver al tema, como ha sido mi experiencia aquí en brasil este semestre, ha hecho que le tome un gusto especial al hábito de profundizar la realidad y las raíces de los problemas sociales. Este proceso no hubiera sido la mitad de llevadero sino sintiera una gran afinidad con el pensamiento marxista, que aquí confirmo como uno no homogéneo y hasta contrariado en sus diversas corrientes tanto teóricas como prácticas. Es definitivo que, independiente de lo que pase con la huelga recién decretada en la universidad, mi experiencia ya ha sido completa; practiqué el idioma, conocí el programa graduado en la UFRJ, tengo conmigo la literatura de todos los cursos, he participado en clases, he determinado la línea de mis futuros estudios, he creado el hábito y estoy documentando para mis colegas cómo es el mambo del Trabajo Social aquí. No dudo que tendré enormes desafíos a mi regreso, después de todo la forma de leer el mundo no es algo que se puede apartar de forma tan fácil como lo es quitarse un par de espejuelos, y qué bueno que así sea. Pronto regreso a Puerto Rico a hacer mi práctica y con certeza me toparé con escenarios en los que los análisis que aquí he aprendido a hacer serán desafiados. Por lo pronto me siento inquieta, tanto a nivel intelectual como de voluntad, y con que ese estado se sostenga en mi quehacer profesional no dejaré de caminar hacia las respuestas que me permitan entender cómo se ha construido el mundo y desde dónde podrían forjarse relaciones sociales contestatarias. Así que todo eso me llevo, colegas.” Ahora que lo pienso, sonaba a despedida y tal vez por eso me miraban con embeleso. Después de todo, no han sido pocos los intercambiamos que han caracterizado nuestros encuentros como tampoco lo que han conocido sobre mi Isla y sus realidad político, social, económica y cultural. Se ha forjado una camaradería especial, razón por la cual me atreví a compartirles mis impresiones, para que entendieran mi contexto, de dónde vienen mis silencios, mis participaciones y lo duro de poder expresarme muchas veces, ya no solo por el idioma sino por su gramática. Terminamos la comida y dividimos la cuenta. Cuatro amigos identificaban sus respectivos taxis. Si bien el barrio de Lapa estaba más apagado que de costumbre, una boricua regresaba a su hospedaje con el corazón más encendió que nunca. Esa boricua era yo

. IMG_8046 IMG_0668

DCIM100GOPROGOPR0203.

IMG_1263 IMG_1380 IMG_0637

IMG_0851

IMG_0710 DCIM100GOPROGOPR0161.

Experiencia Cooperativa en Mondragón, País Vasco

Visitar el País Vasco era una de mis más grandes aspiraciones como activista por la independencia en Puerto Rico. El saber que en dichas tierras no sólo habían grandes proezas en materia de autodeterminación, sino también en materia cooperativista fue algo que conocí cuando empecé mi formación en cooperativismo en la Universidad de Puerto Rico. Desde entonces, poder llegar allí tenía un doble propósito y luego de varios intentos fallidos, el verano del 2014 me obsequió la oportunidad. En este espacio pretendo compartí mis aprendizajes sobre la experiencia cooperativa en Mondragón, uno de sus pensadores más importantes, las cosas que más llamaron mi atención, las similitudes con el cooperativismo puertorriqueño y lo aplicable a mi contexto luego de haber vivido esta experiencia.

IMG_1502

Digamos que una de los mundos que más me fascina es el de las ideas. Por tal razón, siempre aterrizo en estas discusiones primero y afortunadamente así empezó el curso, con el pensamiento cooperativo de Arizmendiarrieta. Jose María Arizmendiarrieta fue un cura nacido en el País Vasco y asignado como coadjutor a una parroquia en Mondragón. En un pueblo agobiado por la desigualdad, la pobreza y ausencia de educación universitaria, la figura de un cura sin duda representaba cierto tipo de alimento social y espiritual. Como orador, José María era muy aburrido, no se le daba lo de las masas. En cambio, tenía un don especial para el trato de persona en persona. Estas relaciones hubieran pasado desapercibidas por la historia, a no ser por un proyecto social que el cura reconocía como consecuencia de su fe. Y es que este cristiano, tenía ideas muy avanzadas en relación al desarrollo de la persona como ciudadano. Lejos de los postulados que hoy día predica el capital, Jose María veía en la comunidad, la vía de desarrollo integral de la persona. Acorde con este pensar, más allá de su labor eclesiástica a intramuros, el padre comenzó a estudiar la realidad de este pueblo y a vislumbrar mecanismo para su desarrollo a través de la ayuda mutua y la cooperación.

Uno de los aspectos que sin duda cautivó mi atención fue la filosofía educativa que empleó tras quince años de estudios. Guardando estrecha relación con los pensamientos del brasileiro Paulo Freire, Jose María adoptó una noción de educación promotora de la dignidad y la autodeterminación de las personas en comunidad. En dicha noción incorporaba lo técnico y lo moral. Claro, él se refería a una moral social cristiana cuando aún no llamaba al cooperativismo como tal. A través de su experiencia reconoció que cualquier aspiración de desarrollo económico, requeriría educar en destrezas todavía más básicas, que no eran enseñadas oficialmente u orientadas en una dirección acorde con sus ideales. De la misma forma en la que lo he experimentado en comunidades marginadas en Puerto Rico, impulsar el cooperativismo la mayoría de las veces conlleva educar en destrezas básicas que nada tienen que ver con él, sólo en apariencia, como por ejemplo aprender a leer y a escribir. Damos por sentado que todo el mundo lo sabe hacer y un poco de humildad, observación y astucia nos permitiría identificar que no es cierto y que en dicha carencia hay una oportunidad latente para el cooperativismo. Si tomamos por ejemplo a las y los niños, los viejos o las comunidades marginadas, que aún no dominan estas habilidades, y trabajáramos con ellos el que las pudieran desarrollar a través de contenido cooperativista, no aprenderían a leer el mundo desde esta perspectiva?

1107039604_p

Jose María Arizmendiarrieta

Arizmendiarrieta observó y planificó alrededor de estar oportunidades, vinculando los conocimientos técnicos requeridos a aquellos ideológicos. Su pensamiento me lleva a validar y reiterar que para que el cooperativismo funcione, es indispensable una formación en competencias y disposiciones sociales y políticas. El ser cooperativista se convierta ya no sólo en una meta personal sino en un proyecto de comunidad. El lograba identificar como posibles comunidades, los espacios de trabajo, de estudios universitarios, y también las comunidades geográficamente definidas. Definitivamente, no puedo atribuirle a su pensamiento más logros de los que pude conocer, sin embargo estos pasos iniciales pudieron regar la semilla de un proyecto con tantos logros identificados en nuestra visita como la magnitud de la corporación Mondragón, la cantidad de empleos que sostiene, su funcionamiento en la forma de red y los mecanismos de que posee para asegurar a sus socios y trabajadores frente a las emergencias económicas y los fallos políticos que se experimentan.

IMG_1562

Cierro el impacto que su pensamiento tuvo, planteando que Mondragón no fuera posible sin esa semilla de vislumbrar a las personas como seres que valoran el trabajo y que de una forma u otra están socialmente comprometidos. No puedo decir que su pensamiento era radical en el sentido de cuestionar todo lo dado –bien que su rol como líder religioso seguramente imponía algunos límites- pero sí que apuntaba a construir una sociedad diferente a través de la acción, de la palabra de boca en boca y de una educación con sentido práctico-liberador. Sin hacer mucho ruido, en plena dictadura, se dirigía a la liberación del ser humano mientras iba derribando obstáculos ideológicos a nivel individual y a nivel comunitario. Porqué se tornaba tan importante ese camino a la liberación del ser humano en el proyecto social que labraba? No hay respuesta simple pero, haciendo eco de sus enseñanzas, diría que sin la dignidad y la autodeterminación que predicaba en el verbo, cualquier proyecto económico sería una empresa dirigida al fracaso o al éxito a medias. Al fracaso porque no se tendrían las herramientas para tomar las riendas de la actividad económica que se persigue con autonomía, con poder decisional. Exitoso a medias porque a lo mejor logran satisfacerse los aspectos necesidades materiales necesarios a la subsistencia, pero se perdería el poder de trabajar por garantizarlas a las y los demás y a las futuras generaciones.

Cuando examino el rol y función de Arizmendiarrieta, no puedo más que remitirme a su homólogo caribeño, monseñor Antulio Parrilla. También líder eclesiástico, estuvo a la vanguardia del pensamiento cooperativista puertorriqueño. Aún cuando tenían estilos de liderato muy distintos, ambas figuras permiten identificar similitudes en las experiencias cooperativas de Mondragón y nuestra Isla.

Antulio Parrilla Bonilla

Antulio Parrilla Bonilla

Considero que Antulio Parrilla tuvo posturas políticas tan radicales, que fue rezagado aún por el propio movimiento cooperativista. En un contexto de neutralidad política en el movimiento y de silente apoyo al status quo- aspecto que criticó hasta su muerte- fue férreo defensor de la independencia nacional, razón por la cual fue carpeteado a saciedad. Arizmendiarrieta, en cambio, tuvo una sagacidad increíble. Siendo su contexto uno dictatorial, logró aportar pilares claves hacia la autodeterminación, la dignidad y soberanía del Pueblo, sin oponerse abiertamente al franquismo o a sus propias autoridades eclesiásticas. Poco a poco, aportó al proyecto de vida que añoraba posible y lo fue construyendo en el verbo. Claro que escribió críticas, a través de seudónimos que empleaba, pero había en él una conciencia de temporalidad y de prioridad política. Por esta razón contestó ser soldado, antes que funcionario político.

Cuando repaso ambas figuras y el rol que tuvieron en el desarrollo de sus respectivos movimientos, me pregunto si es necesario ser figura religiosa para tener semejante poder de palabra y acción. Pienso que sus ideas, acompañadas de sotanas y un aire etéreo, llevaban ventajas ideológica por muchos motivos. Principalmente, el hecho de que un llamado viniera de un cura, permite a las personas suponer que a través de obras como las que estos proponían, se ganaba mucho más que el beneficio material inmediato. A su vez, se conquistaba una especie de complicidad espiritual, que en definitivo retribuye otros aspectos de la propia vida.

Cuando analizo esta fórmula, remitiéndome al rol que me gustaría ejercer en el movimiento cooperativista y en mi país, comienzo a barajar las posibilidades. Si bien ser religiosa no es una moral que deseo predicar, sí hay otra moral que practico y que puede resultar atractiva a poblaciones a las que me gustaría impactar, como la Justicia Social. La lucha por la justicia social, también tiene retribuciones a diversos aspectos de la vida en materia de salud, educación, trabajo, equidad, respeto a la diversidad, etc. Me consta que requiere un trabajo increíble, sobretodo a nivel ideológico, pero me consta aún más que si el Cooperativismo se divorcia de todos esos aspectos entonces le queda poco en que apoyarse.

En nuestra Isla, lo religioso ha estado muy vinculado a los valores cooperativistas, como también a unas generaciones que los tienen bien arraigados, como son aquellas que están en la tribuna del movimiento hoy día. Sin embargo, quienes deben ir acompañando los procesos que ya existentes y proponer otros, son las nuevas generaciones que ya vienen matizadas por valores no necesariamente radicales, pero sí con tendencias liberales y diversas. A los adultos jóvenes y la juventud pueden atraerles los discursos que el Movimiento se atreva a renovar a la luz de la realidad social y política que atravesamos. Estar presente en dichas coyunturas y ofrecer algunas respuestas, nos hará un Movimiento interesante. Eso me llevo toda vez que comparo a Arizmendiarrieta con Parrilla, un conocimiento crítico del presente con un proyecto complejo de futuro.

Si hay algo en lo que ambos pensadores intervinieron fue en su contexto; éste pone de relieve aquello con lo que trabajar y reconstruir la realidad. También del contexto se rescatan los factores que propiciarán las transformaciones que se persiguen. En el caso de la cultura vasca, identifico: la voluntad de luchar por la autodeterminación presente en las luchas nacionalistas, la voluntad comunitaria heredada de una vida regida por el Derecho Pirenaico ,y el reconocimiento de una identidad propia con idioma y practicas culturales comunes. A lo anterior se añade la abundancia de metales y minerales, que ya formaban parte de una industria metalúrgica reconocida nacionalmente, que le permitirían una posibilidad de crecimiento económico.

Lo anterior permite ver que una buena mezcla de activismo político, defensa de la cultura y un contexto económico protegido, han sido parte clave de la receta de éxito de Mondragón. Así las cosas, aprendí que para que un movimiento cooperativista sea exitoso, tiene que anclarse en lo mejor de su contexto, para validarlo y potenciarlo. Hay muchas lecciones que pudieran aprehenderse para aplicarse a puerto Rico. Y definitivamente, desde nuestra Isla pudiéramos sazonar esa receta, aportando ingredientes para su cocción. La lección que traigo no es la de reproducir, sino la de cocinar. Es decir, me traigo la energía y la fuerza de propósitos para gestar lo propio y seguir alguno de estos consejos.

IMG_1622

El error craso de repetir recetas no es sólo sacarlas de su contexto, sino reincidir en los errores que dichos elementos han representado. Repasando críticamente la experiencia diría que hubo otras cosas que aprendí, que no me hubiera gustado verlas ligadas al desarrollo cooperativo. Aprendí que en aras del crecimiento, han promovido la expansión a ultramar. Este capítulo de su desarrollo, nada ajeno al contexto colonialista en el que se inserta la historia española, sí tiene grandes costos para el movimiento en términos materiales y en términos ideológicos; ejemplo de ellos pudimos verlo con la pérdida de patrimonio local tras los negocios fallidos en el mercado internacional de Fagor Electrodomésticos.

Estando en un modelo cooperativo, se han fundado empresas en otros territorios nacionales en las que los trabajadores no son socios. En dichas transnacionales, se aclara, hay una escasa voluntad de parte de los empleados, para ser asociados y convertirse en cooperativa. Según el recurso que nos orientó en el tema, es difícil convencerles porque no están inmersos en estas posibilidades de autogestión en su contexto. Si fuera mi interés potenciar esas posibilidades comenzaría con hacer un trabajo de base, de antropología cultural para entender los porqué y de capacitación para transformar las restricciones auto-impuestas; suena bonito que así pudiera ser exitoso. Sin embargo, me parece que lo que está de fondo, además de la falta de estrategia, es un conflicto ético. El interés principal no es que haya un desarrollo integral y solidario en las culturas en las que se inserta – por más cooperativista que pretenda puede ser- sino que Mondragón se sostenga. Mientras no puedo dejar de pensar que emula la penetración en una cultura ajena, considero que en cualquier política de cooperativización aplicada, será inevitable que los trabajadores a ultramar se conviertan en ciudadanos de segunda. Bajo las nociones de expansión por subsistencia, los empleado no son perfilados como protagonistas, sino como tuercas necesarias para que la rueda siga girando. Esa contradicción también la aprendí en Mondragón y pana nada figuraba en mi concepción previa del modelo.

A través de conversaciones de sobremesa, aprendí que un modelo cooperativista a escala industrial es posible, pero que dicho modelo resulta aún inconcebible en Latinoamérica. Según uno de los profesores, a los latinoamericanos les resultaba sorpresivo y él no podía entender porqué no lo podían concebir posible nivel éticamente. Honestamente, durante su relato, lo que no podía sacar de mi mente era el hecho de que a él le sorprendiera, sobretodo cuando la historia de Latinoamérica se ha escrito sobre la base de una explotación de recursos a manos de los colonizadores.

A Mondragón le ha funcionado la industria metalúrgica, porque ya venían de un pueblo que explotaba los metales y de ahí a llevarlo a un escalafón empresarial no había muchos pasos. Sin embargo, en Latinoamérica ha sucedido distinto y la explotación, a manos de potencias extranjeras y oligarquías nacionales, ha implicado que la mera mención de este tipo de modelos extractivistas sea mirada con un resentimiento histórico. Al momento en que desde nuestro contexto concebimos proyectos sociales y económicos transformadores, lo hacemos desde supuestos solidarios que restablezcan vínculos entres los seres humanos y con la madre naturaleza como antítesis de un pasado imperialista y un presente neo-colonial.

En este sentido, aprendí que sí hay una diferencia entre la economía social concebida en Mondragón y la economía solidaria practicada desde Latinoamérica. Cuando se trata de incubar emprendimientos partimos de una reserva con déficits en cuanto a la noción de lo posible. Las reservas ideológicas de lo posible en el País Vasco no son color de rosa– bien que el individualismo capitalista ha tenido sus resacas- pero en Latinoamérica se trabaja políticamente con un pueblo al que en reiteradas veces se le ha dicho que sin otro poderoso y conocedor que le supervise, no puede levantarse en sus propias piernas. Ese trabajo de conciencia es primero, aspecto que se va trabajando desde la ética de la solidaridad. Ya la expansión de cualquier emprendimiento cooperativo, viene durante la travesía, fase en la ya se encuentra la Corporación Mondragón. Por eso no debe sorprender a nadie con conciencia que venga de un país aventajado históricamente, el que al momento de concebir el cooperativismo posible no estén los grandes procesos de industrialización en el horizonte. Es precisamente, en el comprensión de estas diferencias ideológicas que se va asumiendo una postura política apta para estrechar lazos que de una forma u otra validen la memoria histórica de las y los oprimidos y permitan construir lazos globales equitativos. Si se quiere destruir este proceso, lo único que se necesita es asumir el desconcierto latinoamericano hacia Mondragón como una ignorancia infantil, que es lo que se manifiesta en las entrelíneas de la sobremesa que tuvimos.

Haciendo a un lado la pasada crítica, diría que hubo uno de los recursos que más llamó mi atención en cuanto a propuestas aplicables en Puerto Rico. Se trata de Aitxol de LANKI. Francamente, fue una de las exposiciones que más me cautivó por aterrizar en dos horas los pugilatos que se viven entre los aciertos y desaciertos de Mondragón y las apuestas educativas por transformar las vías de desarrollo que se llevan. Me llamó la atención que las discusiones teóricas que se tienen en esta institución y con los socios de las cooperativas en las que se forman cooperativistas, son siempre discusiones contrastadas con las realidades materiales de los socios. En Puerto Rico haría proyectos en ambos lados de la ecuación pero en un mismo proceso. Es decir, me concentraría en la solidificación teórica alrededor de nuestro contexto y de la economía solidaria, partiendo de proyectos de investigación in situ productos de las experiencias que nuestras cooperativas tienen. Tal como le propuse a Aitxol, trabajaría sobre el desgaste social y el compromiso de las y los cooperativistas, sobre la base de las propias experiencias hacia la transformación de las prácticas.

De lo que se trata es de una formación que comienza en la medida en que se habla de los temas que aquejan, produciendo conocimiento a partir de la realidad cualitativa y cuantitativa que se experimenta. Claro, como facilitadores comprendería una batería de profesionales de diversas áreas; en LANKI tienen en un mismo equipo psicólogos, biólogos, cooperativistas, empresarios, humanistas, viajeros, etc. Lo que pienso que distingue su iniciativa de formación e investigación es su proyecto social. Tener un proyecto social al que se aspira y sobre el que se va laborando cada mini-proyecto es esencial. De hecho, se proponen solidificar la identidad cooperativa tomando como punto de partido las ideas de Arizmendiarrieta. Y yo me pregunto, porqué no retomar a monseñor Antulio Parrilla.

Formalmente, se me ocurre una iniciativa formal reconocida por el Movimiento. Me gustaría que el Instituto fuera ese espacio, aunque se que son muchas las limitaciones que se tienen, por decir lo poco. Concretamente, la iniciativa podría comenzar por un convite entre amigos con ideas similares, un choque de cabezas y de recursos que tengamos disponibles. Será clave una actitud humilde de aprendizaje y disposición a sobrepasar los lazos amistosos para invitar a nuevos educadores y que continuemos la formación en las vertientes valorativas, técnicas y orgánicas que sean necesarias según cada contexto. La evaluación de lo que vayamos haciendo y la crítica será clave para avanzar, considerando en todo momento los pensamientos, sentimientos, aspiraciones, iniciativas y realidades de cada integrante; de persona a persona como proponía Arizmendiarrieta.

Recuerdo a Aitxol planteando que la educación es la clave pero que si se imparte mal es contraproducente. Debemos afrontar los modelos educativos que ya existen con metodologías transformadoras de Educación Popular al alcance. Me parece que hay muchas formas de hacer de contenidos regulados como los que tenemos, verdaderas oportunidades de transformación como las que necesitamos. Con un “Movimiento” movilizado, los cambios que se necesitan en materia de fiscalización del Estado serán más asequibles. Creo que las pasadas manifestaciones locales lo demuestran. Una cooperativa de educadores cooperativistas, puede ser un camino. Sin embargo, aún cuando ya existen cooperativas de este tipo en Latinoamérica, es muy precipitado concebir una tal cual en nuestro contexto. Todo depende del grupo que interese constituirse en esta dirección.

En mi imaginario, operaría como un como un proyecto socio-político que pueda valorar las experiencias cooperativas y potenciarlas. Cuando pienso en valorarlas, no me refiero a la medición de la responsabilidad social, sino indagar el impacto que se tiene en la realidad. Ser un proyecto político, lejos de la trillada noción partidista, implicaría estar en el debate nacional discutiendo lo que hay en la olla y aportando al caldo de debates con nuestras apuestas como Movimiento. Inevitablemente, desviaremos la atención en ocasiones para cocer otras cosas que nos favorezcan. Y en ese equilibrio transitaremos mientras nos forjamos como algo interesante, que llame a atención de las generaciones que avanzan. Me llevo en la menta la idea de Aitxol de que ser cooperativista es una manera de ser en el mundo. Interpreto esa oración como un llamado a la identidad. Es un buenísimo slogan para una campaña como la que he podido imaginar gracias a esta experiencia.

IMG_1599

Por lo que puedo identificar, la experiencia de viaje de estudios cooperativos fue muy aleccionadora. Rompí varios cristales en mi ideario cooperativista y forjé nuevas utopías. La experiencia con los recursos fue compleja, pero me conformo con estudiar objetivamente lo aprendido y presentar mis cuestionamientos. Disfruté mucho conocer a varios integrantes del grupo y tener experiencias inolvidables con muchos de ellos. Pudo haber sido mejor en diversos aspectos, por ejemplo: reflexionar a diario lo que vivíamos, tener alguna otra actividad de socialización y haber agradecido más a los recursos su tiempo con algunos detallitos que nos brindaran cohesión como grupo. Sin embargo, en términos generales disfruté aprender en Mondragón, así como conocer sus bellos paisajes. Agradezco la experiencia a quienes sudaron para que pudiéramos vivirla al detalle en el Instituto. Con todo, fue inolvidable y esos momentos están en mi mochila cooperativista para largo.

A un ritmo social y solidario, la Transpirenaica llegó a destino final

La Transpirenaica es una caminata de 800 kilómetros a través de los Pirineos, picos ubicados de la parte norte al este de España. Forjándose como meta recorrerlos en seis semanas, la Fundación Formación y Trabajo (FIT), convocó a organizaciones sociales, instituciones, emprendedores/as, empresas y sociedad civil. El trayecto sería entre el 14 de junio y el 25 de julio, tiempo en que se caminaría desde el Cabo Higuer en el océano Atlántico, País Vasco, hasta Cadaqués, ubicado en el mar Mediterráneo, específicamente en Cataluña. Sin duda una cruzaría los hermosos y retantes paisajes de Navarra, Aragón, Lérida, Cataluña y Andorra.

La Transpirenaica Social y Solidaria, iniciada en el 2013, es un proyecto iniciado por un grupo de amigos aventureros y comprometidos políticamente en la puesta por la trasformación del mundo. Entre ellos se destaca Ignasi de Juan, referente del CEAAL en Europa, quien no dudó un minuto en extender la invitación a esta experiencia por la vía de las redes sociales. Desde el Colectivo de Puerto Rico, la organización La Nueva Escuela, acudió al llamado. Los objetivos por visibilizar la inclusión social y laboral de l@s jóvenes, favorecer su autonomía y trabajando por la búsqueda de soluciones para vencer la exclusión, nos animaron de inmediato. Entendíamos que semejante iniciativa en efecto podría servir de herramienta para la sensibilización, la unión y la cohesión social, aspectos necesarios para la liberación de nuestro Pueblo así como la justicia social, y que tan erosionados está en las generaciones más jóvenes. En este sentido, identificamos en la Transpirenaica un espacio para forjar iniciativas, dar a conocer nuestras luchas y aportar en las de l@s demás participantes.

En total, participaron de la caminata un total del 50 jóvenes, emprendedores, empresas, instituciones del Estado, organizaciones sociales y sociedad civil en general. Uno de los valores más importantes que permeó la experiencia fue la consideración, la ayuda mutua y el respeto. Siendo un clima intergeneracional armonioso, cada caminante decidía cuánto tiempo quería participar y hasta dónde consideraba posible su propio caminar. Siempre existieron los planes A, B y Z, puestos sobre la mesa ante quienes calibrábamos la dureza de los senderos. Como no podía participar durante las seis semanas, decidí integrarme en las últimas dos, en calidad de representante del Consejo de Educación Popular de América Latina y el Caribe.

Para mi, mujer negra y joven, participar de esta experiencia me permitió contar con un mundo en el que las fronteras pueden hacerse a un lado para compartir las experiencias de educación popular desde otras latitudes. Como puertorriqueña, participar en un evento como este es sin duda una oportunidad para validar nuestro derecho a la autodeterminación como Pueblo. Como representante del CEAAL, fue un acto de re-afirmación latinoamericana y un espacio más ocupado como caribeña.

El primer día fue duro y el plan B fue necesario. El segundo día bajaba a un ritmo excelente, con una profesora del Colegio Sagrado Corazón. Compartíamos sobre nuestras experiencias de vida, la lucha de Puerto Rico y nuestros propios procesos personales cuando un grito me sacudió. Tardé pocos segundos en darme cuenta de que lo había emitido; minutos más tarde Ignasi confirmó mi pié torcido. Afortunadamente pronto nos recogerían en vehículo y todo el mundo se solidarizó con mi nuevo paso de tortuga. Siguiendo el consejo de un gran caminante, regresé a Madrid a descansar el pie y a domesticar las ganas de retornar. Principalmente, interesaba participar del Foro a realizarse en Núria, relacionado a la educación transformadora. Por desgracia no pude hacerlo, pero disfruté las narraciones de los compañeros y lo publicado en la prensa. Aún rememoro la experiencia con mucha gratitud y nostalgia.

Cada pieza de este rompecabezas fue clave, viniendo en la forma de gente increíble e historias interminables. Las piezas también vinieron en la forma de nuevas relaciones, refugios muy hospitalarios, colaboraciones presentes y futuras, calidez, apertura, respeto, participación y solidaridad. En fin, una caminata con la intención puesta en la palabra y en el verbo. Un esfuerzo individual, sólo posible colectivamente. Su última etapa concluyó en Cadaqués, España. El alcalde de Cadaqués, junto a amig@s, empresarios, emprendedores, profesionales, el Ajuntamiento de Cubelles y la Casa Portuguesa cerraron con pasteles de nata lo que sin duda fue un trayecto trascendental para casa uno de nosotr@s.

Como miembro del CEAAL, el poco tiempo que pude participar me permitió atestiguar la forma en la que las geografías escarpadas nos ayudaron a estrechar vínculos hacia una meta común. En este sentido, y como expresó el gran Ignasi “ hemos cumplido nuestro reto: hacer de la montaña un espacio social”. El 2013, fue un año para poner a prueba las sendas y los climas. El 2014 fue el año de afianzar los contactos colaboradores, fijar los ritmos adecuados y aclimatar el ambiente de solidaridad y participación. Con la idea en marcha y los pilotos cumplidos exitosamente, esperamos con ansias el 2015. Será el año en que quienes se entusiasmaron puedan integrarse y en el que nuevos retos sociales tendrán en los Pirineos, su espacio de encuentro. El verdadero camino apenas comienza.

Por: Kamil Gerónimo

CEAAL, Puerto Rico
10527915_700893133280337_1222689114791583133_n

Fin

10444754_708195625883421_6785699539935231886_n

10513428_703316356371348_1094448453979819491_n

10441214_694359020600415_7764462558629434991_n

Las Políticas Sociales y el Trabajo Social

La Política Social “es un conjunto de decisiones que crea derechos y obligaciones en el seno de la sociedad” (Fernández & Rozas, 1992, p.21). En términos generales, estas decisiones involucran las diversas partes de la sociedad e incluso fungen como atenuantes de las diferencias o contradicciones entre sectores sociales. Tanto en la promoción, gestión e implementación, como en la evaluación de las mismas, participa una variada gama de políticos, representantes, legisladores, académicos y profesionales convocados desde el sector que las vislumbra por algún interés político particular o una formación profesional específica que sea requerida. En el caso del Trabajo Social en Puerto Rico, contamos con cánones de ética comprometidos con la investigación, inserción, formulación y participación directa en las políticas sociales (Colegio de Profesionales de Trabajo Social de Puerto Rico, 2011). Ahora bien, si la agenda de desigualdades está tan apretada en este País y es tanto nuestro compromiso ético, porqué no estamos tan inmersos como deberíamos. En el siguiente ensayo pretendo examinar qué lecturas hacen de esta realidad Fernández y Rozas (1992), Lo Vuolo y Barbeito (1998) y Segura (2009), así como esbozar cuáles deberían ser la injerencias del TS a la luz de los retos y desafíos actuales.

Según Fernández y Rozas (1992), la sociedad global genera tanto demandas afines como contradictorias en la medida en que se originan de grupos opuestos entre sí. Esta realidad multiforme y sectorializada encuentra un filtro de poder, que pone orden, racionaliza y da coherencia a ese conjunto de presiones (Fernández & Rozas, 1992). Mientras por un lado las clases utilizan las instituciones, los partidos, los sindicatos, etc. para canalizar sus intereses, hay una entidad que debe dar una respuesta oficial a dichas exigencias sociales, el Estado. Si contextualizamos el asunto a nuestros tiempos, a nuestro Estado y a nuestro modelo político, sabemos que son los tiempos del capitalismo globalizado, con un Estado cada vez menos presente pero siempre protector de los intereses dominantes, operando bajo el modelo de una democracia representativa en la que chocan a diario las fuerzas más conservadoras con las progresistas (Lo Vuolo y Barbeito, 1998).
El Estado neoliberal de hoy, representa el teatro en el que las clases y sectores sociales se pugnan por derechos y concesiones necesarios a la reproducción y/o subsistencia material e ideológica. Claro, es un teatro parcializado, en el que en su mayoría gana la lucha quienes más poder y recursos tienen para legitimarse. No se torna tan urgente la coerción sobre las clases subalternas; no tiene que haber tal acto de violencia física cuando la legitimidad implica haber convencido a las masas de que lo ganado es para el beneficio de toda la sociedad. Como plantea Lo Vuolo y Barbeito (1998), si predominan las opciones políticas, o la apariencia de ellas, el sistema político se estabiliza. La hegemonía es un elemento clave para entender nuestro sistema social y las políticas que en él se legitiman. Aún así, la situación es compleja tanto para la sociedad como para nuestro ejercicio profesional.
Según Segura (2009), la teoría de la complejidad permite entender que los sistemas sociales no son lineales, son dinámicos, pueden re-organizarse y dependen para ello de las redes que los sostengan. En este sistema conviven los TS, por lo que su acción y concertación es una constante posibilidad. En la sociedad en la que vivimos, las políticas sociales son siempre estatales (Fernández & Rozas, 1992), lo que podría representar un obstáculo en la medida en que es el Estado el máximo empleador de nuestra profesión y como tal, hay unas expectativas definidas que posee alrededor de nuestro ejercicio profesional. Aún así, debemos entender como trabajadores y trabajadoras sociales que la estructura desde que la operamos no es un bloque, varía en sus funciones, su estructura y dinamismo. Hay que tomar todos estos elementos en cuenta a la hora de diseñar nuestras estrategias para no correr el riesgo de anticiparnos en actitudes que, lejos de persistir hacia la justicia social, se subordinen exclusivamente a lo que el empleador espera.
A los anteriores retos y desafíos quiero sumar el sinnúmero de posibilidades que tenemos de frente en función de las PS. Estamos insertados en instituciones culturales, políticas y económicas, desde las que podemos actuar. Por la vía de expandir la noción de gestión, también estamos insertos en comunidades y grupos con diversos intereses, desde los que se pueden gestar políticas sociales que acompañen la practica de nuestros principios ético-políticos. Hacer y gestionar implica formular políticas, y también fomentar que se creen; hacer cambios necesarios a las actuales; estimular a nuestros participantes y comunidades a participar en función de su bienestar social general a través de ellas; investigar para que vayan acorde con la realidad en que vivimos, asunto que se complejiza desde nuestra situación colonial; dominar las destrezas necesarias para ser competentes; y poner siempre en discusión los valores que desde éstas se reproducen. Considero que uno de los desafíos principales se encierra en el concepto de Justicia Social. De nuestro Código de Ética se desprende que la justicia social designa: “la aspiración a crear un régimen social de equidad y justicia para todos los ciudadanos” (Colegio de Profesionales de Trabajo Social de Puerto Rico, 2011, p.47). Esa aspiración, tiene que estar vinculada con un hacer, y que se entienda como tal. Erradicar la opresión, la marginación y la exclusión es un proyecto de todos los días que requiere de propuestas a ser elaboradas, y no solo ejecutadas porque alguien nos lo asigne. La inclusión y la construcción de ciudadanía participativa más que representativa, son horizontes a los que debemos caminar todos los días y que ya están contemplados en nuestro “chip” profesional, la pregunta sería ¿cómo lo hemos asumido?

Referencias


Colegio de Profesionales de Trabajo Social de Puerto Rico (2011). Código de Ética Profesional. San Juan, Puerto Rico.

Fernández, Arturo y Rozas, Margarita (1992) Orígenes y conceptos de las políticas sociales. En Políticas sociales y trabajo social. Buenos Aires: Hvmanitas, 11-52.

Lo Vuolo, Rubén y Barbeito, Alberto C. (1998). Apéndice teórico acerca del funcionamiento y crisis del Estado de Bienestar. En La Nueva Oscuridad de la Política Social. Buenos Aires: Miño y Dávila Editores. Ciepp, 97-111.

Segura Mojica, Francisco Javier (2009). ¿Puede gestionarse la Complejidad de los Problemas Sociales? Aportaciones de la Teoría de la complejidad a la formulación de Políticas Públicas. Nómadas. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas (23.3). Madrid: Publicación Electrónica de la Universidad Complutense. Disponible en PDF.