Contrapunteo

¿Y porqué no comenzar de abajo hacia arriba? Sí, así como para levantar la falda de las ganas. Después de todo, ¿no eso lo que adoramos?, que las ganas se atribulen arrasando competencias. A propósito del indulgente acto de lectura, en efecto, no hay mejor papel que aquél sobre el cual imprimimos a diario nuestra esencia. Ese olor tan rico que sabe a calle, a pasión, a fuego y, sólo a veces, a razón. Esa piel con la fugacidad del incienso que nos transporta a escucharnos los mares.

Me río, sólo porque es un acto plural, un coqueteo colectivo. De dos personas claro, más de diez sentidos. Vacila el diccionario – contigo, conmigo- ofendido ante las diabluras que le hemos hecho al idioma. Se ofende, se espatilla, le sudan las letras entre el ardor. Nos reímos, así de curioso nos resulta el parto de lo que mañana nos será innecesario. Comprendo el que tan fácil resulte distraerse con las mariposas, jodido cliché de libertad que nos invita a pensarnos frágilmente. ¡Que nó!- digo. Que libertad es verte a ti, fugarte en tu balcón y te toma sólo segundos.

Pero claro vida mía, que cruzar entre ficciones y realidades es casi imperceptible. El problema es cuando creemos que ambas cosas viven en habitaciones diferentes. Sigue el rastro de tu arquitecto mirar antropológico y sabrás que mientras deliro en el instante de una mirada, tu intentas congelar mi visión de ti en un espejismo. Tú sientes que creas, yo disfruto dejarte inmóvil. Cuando te descongelas y te acercas, hastiada de tu propio frío, me disfrazo de una calma insoportable. Me gusta más que me veas así, como si no rompiera un plato. Carga tu con las vajillas y con avanzar hasta mis labios. Los disfruto, me disfrutas. Se nos corre el maquillaje y la sala ni respira. Me descongelas, te congelo. Y ya de qué carajo sirve saber si realizamos o ficcionamos este reguero. Por supuesto, me encanta.

Prefiero ser tu artículo indefinido, mucho más de lo que quisiera ser el solsticio de verano. Al menos, así podré recorrer todas tus estaciones. Permanece lo que veas, permanece lo que quieras. La humanidad me es larga y cuando se trata de ti la paciencia es infinita. Me dejan tan lela tus idas y tan erotizada tus vueltas, que nada me costaría verte pivotear la vida, ardiendo a cada segundo, insultado al reloj con tus gestas. Por la única talla que debes preocuparte es por la de los árboles que te amenazan por inmensos. Que la vida no es tan larga como para complacer mis aspiraciones, ni tan corta como para extasiarme de tal manera.

Te esculco y te escudriño, sólo para ver que aroma traes. Como cuando le halaba los pétalos a la cruz de malta y le vaciaba su ser. Ni tan exhausto será para ti mi anhelo. No cambiará tu después, no pintará de blanco tus sueños. Es sólo que el sentir mi piel tiene un costo y es el que quiera sentir la tuya también. Saber que te “abres” cuando te contienes me transporta a la ortodoxia de mis afectos. Destilas algo lindo mientras lo haces, tus experiencias no encuentran oposición en ninguno de mis sentidos. Cuando te abres dices algo, cuando te cierras también. Silente siempre me hablas, tus ojos no reaccionan a tu cambio tan voluntariamente como tu ser lo logra.

En fin, que a novedad me huele el viento. Respondo bien, pausada, así como lo hace tu cuerpo al matutino café. Anhelar la claridad, es como pretender tener mejor sentido de humor en las mañanas, no fuimos hechas pa’ esa pendejá del entusiasmo militante. Fumémonos el cachito de viaje que queremos y ya. Que de la insistencia, las seducciones, complicidades y coqueteos se encarguen nuestros egos como les plazca.

Cruz de Malta

Una felicitación que me deslumbró esta mañana

Son 24 Primaveras y mi amigo hondureño lo quiso hacer especial!!!! Se los comparto; y las lágrimas también.

A la Compañera Kamil

Yo te recuerdo fuera de la frontera
tejiéndote sueños e imaginando mundos posibles
sumergida en el profundo azul libertario
contando los años con las utopías.

Te llamaban Kamil
Y tu respuesta fuerte y fija como el fusil
Hacía de la palabra la bala
Del pecho la trinchera.

Te vi andar
Deambular por los calles globales sin descuidar el terruño
Te vi cantar
Gritar con libertad asumida los acordes los cánticos a la patria concebida.

Te agregaron Gerónimo
y comprendí tu andar libertario
tu sueño comprometido
tus raíces al suelo.

Sabía que eras porque emergías
que dabas porque andabas justa
en tu mano la bandera agitándose
en tu pecho la Puerto Rico que añoras libre.

Libre, te quiero libre
Libre como la liebre
Liebre sobre la isla
Isla que buscas libre.

Hector Efrén Flores

“Poesía urgente”

Un espacio a Gabriel Celaya, haciendo la poesía soberana.

LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO Cuando ya nada se espera personalmente exaltante mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia, fieramente existiendo, ciegamente afirmando, como un pulso que golpea las tinieblas, . cuando se miran de frente los vertiginosos ojos claros de la muerte, se dicen las verdades: las bárbaras, terribles, amorosas crueldades: . Se dicen los poemas que ensanch … Read More

via Nueve Puertas

Preludio a la Verdad

Transcurren las horas e impaciente amortajo al cruel devenir de una simple verdad.

Son las máscara Julia. Viven en el aquí y ahora, en la escencia y en la nada, en el diluir y en el Todo que nos sujeta a la Sociedad.

Sujetos que jugamos con la tela de una trampa. Araña que amenaza con atacarnos toda vez que se refleja en el tocador.   Nos regodeamos cual obra externa, escondiendo las manos que todavía llevamos pegajosas. Liberamos los dedos ensimismados con hilar níveo y que cada vez más va perdiendo su color.

Asistimos a las gradas en las que la opresión y la seducción se equiparan y desdeñan. La primera seduce a la razón, la segunda a la fuerza y al final ninguna consigue escudriñar una Verdad. Y así se tejen su espacio, y así su complejidad, y así seducen al reflejo hasta oprimir el final.

¿Será ese el secreto íntimo de las circunstancias? ¿Seremos más libres en el sendero a la Verdad? ¿Esta este sendero diseñado para sujetos? ¿Es posible impedir a nuestros dedos tejer su máscara, su distancia, su verdad?

Formas y distancias

Sintiéndome sola odio al eco maldito de la multitud. Aborrezco al amante en el que futílmente intento cegar mi luz. Aborrezco todo cuanto Julia pero sobretodo las distancias y no por menos es mi favorito de todos sus poemas.

Si mi vida fuera un vacío y mis sentimientos un jarrón, me sentiría ya corrompida por tratar de quebrar la represa y frustrada por tratar de mudar de jarrón.

Mi escencia es eso que aparenta ser indisoluble dispersándose por doquier. Y está en ella mi mayor distancia.

La caja china que es nuestro devenir es a la vez ese vacío de jarrón. La arcilla somos nosotros, los insaciables mortales de la que somos burla pero a la que damos forma.

¿Nos dan los sentimientos forma? Es mejor no juzgar los vacíos. Pues por lo visto viajamos de un ser a no serlo y cualquier juicio podría evitar la(s) transformación(es).

¿Porqué aborrezco a la multitud? En ella verbalizo mi propio diluir y es esa grabadora la que evita que varíe incógnitamente.

También es ese amante, que no logra en mi definitivos.

Y es también Julia.  La que alaba la forma y la no forma y de quien incorporé la versatilidad de las distancias.

Julia de Burgos

 Poema: Cortando Distancias

 Chispeado de luces del rumbo futuro
que adviértase en todas las nuevas llamadas,
de espalda al prejuicio y a solas contigo,
llegaste a mi vida cortando distancias.
Distancia de innobles pisadas sociales.
Distancia de huellas de loca avanzada.
Distancia de credos, de normas, de anhelos.
Distancia de todo lo que hace la nada. Llegaste.
Eso es todo. Rasguea tus sentidos,
y dame un lenguaje de voces calladas.
Renuncio al legado de un mundo ficticio.
No quiero limosnas de herencia gastada.
Prefiero al murmullo de todos los tiempos,
el secreto íntimo de las circunstancias,
prendida al silencio de tu vida mía
y oyendo en tus ojos y no en tus palabras.
Lancemos un grito de adioses al viento
por todas las fugas que cortan distancias.
Un místico y suave adiós al ensueño
que engaña las mentes y teje la nada.
Un grave y piadoso adiós al imbécil
que vive tan solo de sol, aire y agua.
Un fuerte y cortante adiós al cobarde
que vive sumiso a credos y trabas.
Y un loco y salvaje adiós a nosotros
en ritos y normas y gestos y máscaras.
Que sea nuestra vida presente de todo.
Que busque futuro tan solo en el alma.
Que ensaye verdades. Que sienta en idea.
Que siempre se extienda cortando distancias.
Y que sea más íntima que todas las frases,
de todos los tiempos, de todas las razas.
Julia de Burgos (Carolina, 1914 – Harlem, Nueva York, 1953)

Los cuentos de la abuela

El empuñe de mi mano

hace temblar los suelos,

el águila se avecina

y no permite consuelos.

 

De la ciudad al campo

feneció la semilla

y con ella mi Isla querida

ha guarnecido su encanto

 

Como polen que viaja,

así se han ido los sueños.

Todo marca el progreso

para el iluso isleño.

 

Escasea el verdor,

se disfraza la riqueza

de la penca al cemento

encareció la nobleza

 

Naufragaron los valores,

todo es crimen, más violencia.

se fugaron los colores

y con ellos la inocencia.

 

Se relega a un mito

redescubrir nuestro origen,

fusión de mil razas,

cual antiguo borinquen.

 

No sabemos del café

mucho menos del azúcar,

nuestro cielo no da frutos

es un lecho sin almíbar

 

Descansamos en tres piedras:

esmeralda, zafiro y rubí.

Mis paisanos están mudos

ante nuestro devenir.

 

Turbulencia de emociones,

un ojo desorientado,

un ciego oye visiones,

ya el yagrumo se ha volteado.

 

Anhelar solo una estrella

nos causa felicidad

mas cinco puntas y un centro

demuestran fugacidad.

 

Hablemos todos de tierra,

producto virgen y audaz,

capullo triste que encierra

nuestra estéril realidad.

 

Hablemos todos de plantas,

la sombra apenas florece,

el roció va cayendo

mientras el gris se humedece.

 

Hablemos pues del papel

y el coquí desaparece,

la tinta va por doquier

y el árbol no reverdece.

 

Sigamos construyendo

un mundo de fantasía

que ya no habrá diferencia

entre tu sombra y la mía.

 

Pasarán los años,

galoparán nuestra vidas

Y los cuentos de la abuela

Serán sólo fantasía

 

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