Bonanza

Llámese a esa aspiración que hace del corazón un globo en este nuevo año.

Este escrito me lo pidió un huésped del corazón. “Se nota que escribes”-decía. “Aprópiate de la bonanza, pues es mi palabra para el 2016”-remató.

De antemano les confieso que la palabra me genera sentimientos encontrados, pero prefiero expresarles mi opinión sin ánimo de ser tediosa y mis mejores deseos, pues está de moda en estos días y no con todas las modas estoy en contra.

Titubeé un par de veces y acepté responderle. Adelanto que no acostumbro a listar resoluciones, no de las que implican pedirle al universo o a algún dios con poco trabajo por hacer,   abundancia económica, éxito laboral, triunfo académico, perfecta salud o una conquista amorosa.

Siempre las he asumido como fruto de mi sudor o del azar. Sin embargo, como buena anfitriona simpaticé con la petición. Disfruto ver a la gente con ilusiones simples, metas enormes, proyectos complejos y porqué no,  también con arrolladoras intenciones de ser feliz. Quién soy yo para desinflar aquello que el corazón de otro se ha propuesto, sobre todo cuando resulta inofensivo.

Asumí mi complicidad y por supuesto, cargué el concepto con mi propio bagaje. Después de todo, la licencia poética fue irremediablemente pre concedida y el  hecho de que no tenga abundantes resoluciones personales no significa que no tenga algo que decir sobre aquellas resoluciones de los demás. En específico, aquellas que se dirigen a la bonanza como un deseo resumido de todas las peticiones que un alma puede cargar ante lo que considera una nueva oportunidad.

Querido huésped:                                                                                                                                                       Hoy te digo que tu petición me sorprendió. Aún con la cantidad de cosas maravillosas que el pasado año nos trajo, no son pocas las noticias tristes con las que nuestro país despidió el 2015. Tampoco pocas las familias que extrañaron a más de un miembro en esta temporada. Y mucho menos los remiendos que cientos de maestros como tú tendrán que hacer mañana en sus salones para continuar con su trabajo de la forma más digna posible. Todo parece desinflarse, excepto tu voluntad.

En tiempos en que las maletas son vendidas al por mayor y muchos de tus alumnos respiran con tedio la realidad que tenemos de frente, parecería que no hay cabida para la esperanza. “Apaga y vámonos” es la orden del día. Todo indica que las ganas de sentir un mundo que se desviva por el bienestar común, es decir las ganar de vivir en un mundo transformado han desaparecido. Parece que ese deseo será pospuesto de la misma manera en que se pospone el lograr un cuerpo esbelto con una dieta estricta que siempre habrá de comenzarse el próximo lunes. El día a día parece un broma de mal gusto. Sin embargo, puedo percibir que cuando dices bonanza, te refieres a otro tipo de escenarios.

A lo mejor algunos digan, “bájale dos, concentrémonos en su deseo”. Y algunas personas pensarán qué tiene que ver el país con la dieta o el curso del mundo con la bonanza. Para mí, señoras y señores, que fue a quien le pidieron la opinión, tiene todo que ver. No hay forma de lograr un resultado sin mostrar algún tipo de esfuerzo, como tampoco hay forma de sentir plenitud individual sin que las personas que impactan nuestras vidas la disfruten por igual. Por algo se dirá que somos seres sociales, o ¿es que lo reconocemos solamente cuando nos conviene? Aquí no vale hacerse el chivo loco, que son muy pocas las familias o grupos con resoluciones conjuntas o colectivas. Ah, pero si le preguntas a José, Juana o María, cada cual tiene un listón.

Querido huésped, si te parece que me apasiono con este tema habrás hecho una más de tus infalibles observaciones. Te confieso que no puedo ni quiero evitarlo. La pasión es para un motor cotidiano. No obstante, si me he sentido un poco desanimada en estas fiestas no es porque no tenga aspiraciones para el año acabamos de recibir. Muchas noches de esta temporada las pasé sola, otras las pasé reflexionando las tristezas del alma, otras en compañía de las amistades, algunas cenando con seres amados  y otras en el hospital con mis familiares. Como vez no fue una temporada fácil y mucho menos productiva, sino forzosamente relajada. Aún así, conservo la voluntad y espero poder acompañar cada una de tus bonanzas. De la misma forma, te invito a acompañar las mías. Te aconsejo te pongas las botas, pues este año promete.

Mi bonanza se alimenta de pasión, de pasión por luchar para que quienes poblamos esta Isla podamos pensar críticamente en su mejor porvenir. Que podamos arriesgarlo todo, principalmente nuestra propia comodidad, por una educación liberadora de la que cada día aprendamos cómo construir colectivamente nuestro futuro con autodeterminación. Como imaginas, es una bonanza cargada de voluntad, pues la forma en que nos hemos criado, asumiendo el mundo y la historia como dada, nos impide confiar en que podemos escribir nuevos capítulos o que seremos capaces de afrontar retos de los que otros ya han salido victoriosos y cuya historia nos ha sido negada. En todas estas aventuras, con sus implicaciones y consecuencias, te acompaño en el deseo de una bonanza amorosa, pues merecemos ser acompañados. Es hora de despojarnos de todas esas distracciones que hacen de la vida un bombardeo de información en el que perdemos la conexión.

Este último párrafo va exclusivamente para ti. Espero que este año tu bonanza sea cuanto esperas, pero sobre todo que sea mucho más que eso. Que sea un año de luz y que no te falte el amor. Que cada intención cuente y que tu vocación retribuya cada uno de tus pesares. Que la música que traiga a la vida cuando vagues en las sombras y que siempre haya un silencio para recobrar tu andar. Claro, en la bonanza habrá todo lo que deseas y también lo que le acompaña.Que las cosas no vayan a la prisa y que sepas hacer espacio para las pausas. Nada en la naturaleza florece todo el año, por lo que deseo para ti sabiduría y paciencia en iguales dosis de abundancia. Como el azar será un factor, te pido no olvides en tu bonanza, regar el jardín de los demás. Finalmente, que tu bonanza y la mía juntas se multipliquen en complicidad para cada capítulo de este año y que al despedirlo podamos releer estos 12 párrafos, cada uno con una línea más que el anterior. Así es para mi la bonanza, puede implicar “más”, como también “mejor”.

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2 comentarios en “Bonanza

  1. ileana dijo:

    Pensar en bonanza me trae a la mente el cuerno de la abundancia y por estos dias tenemos mucho cuerno y poca abundancia. Podria ser que bonanza se parece a bueno y de eso necesitamoss mucho. Tambien se parece a bondad que se necesita a gritos en periodos pre electorales en que candidatos y correligionarios se sacan los ojos y pierden el cerebro. Te deseo bonanza de la buena porque la otra es regodearse en yna ilusion.

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