¿Nos movemos como Movimiento?

Soy una joven cooperativista y narraré lo que me sucedió un jueves reciente cuando me urgía prestarle un dinero a mi papá. Me acerco a un cajero automático en una cooperativa y me cargan $1.50. Si me hubiese ocurrido en un cajero cualquiera,  la mitad de las preguntas que me surgieron no las hubiese expresado en este artículo. Por desgracia fue en una cooperativa; la Manuel Zeno Gandía. Pregunté en mi cooperativa, VEGACOOP, y me entero que tanto la Zeno Gandía como la Cooperativa de Aguada se habían desvinculado de la alianza que permitía a socios, socias y clientes ir a cualquier cajero sin pagar por las transacciones. No me puedo quedar callada. Las razones van desde la indignación hasta el acto de expresarme y compartir mi parecer. Entiendo que esto es un síntoma de algo mucho mayor. Las y los invito a diagnosticar esta enfermedad.

Cuando decidí hacerme socia de mi cooperativa lo hice no sólo por el beneficio que me otorgaba sino porque soy cooperativista. Mis principios y valores son cónsonos con el Cooperativismo. Firmemente creo en la solidaridad, la responsabilidad y la ayuda mutua. Creo también en la Educación Cooperativa, la cooperación entre cooperativas y el interés comunitario. No espero menos de las Juntas de Directores, así como las plantillas administrativas de las Cooperativas, particularmente las de Ahorro y Crédito.

Destaco este sector por que es el más cotidiano de mis vínculos con el “Movimiento” y cualquier cambio o transformación en él impacta directamente nuestra vida económica. Son muchas las cooperativas de este sector que  son exitosas en lo que al sector financiero se refiere. En ocasiones pueden serlo a tal nivel que parecerían corporaciones y no cooperativas. En un País en que gracias al capitalismo, las apariencias se elevan ante el contenido de las cosas, nada me extraña de este comportamiento. Pero, ¿no está llamado el cooperativismo a contrarrestar esto? ¿no está llamado a aliarse a través de la solidaridad y la cooperación en medio de un sistema totalmente apático e individual? ¿no estamos llamados a pensar colectivamente a favor de nuestrodesarrollo como Movimiento y no desde el interés de cada cooperativa a nivel individual?

Un movimiento es una forma de organización social en la que sus miembros comparten no sólo características comunes sino que se unen para acciones concretas. Es esto lo que aporta el dinamismo de eso que pretende “moverse” en alguna dirección. A mis 22 años he tenido la experiencia de trabajar en varias cooperativas y en múltiples ocasiones me señalan mi idealismo ya sea porque soy estudiante, y por eso asumen que no tengo experiencia para hablar de lo que hablo, o porque además estudio en la UPR, que como por arte de magia implica que soy independentista, socialista, comunista, atea y anarquista. Para “bajarme de mi nube” enfatizan en que las cooperativas se dan en un contexto y circunstancias y que las mismas tienen que adaptarse a los sistemas y al mercado para poder sobrevivir. Yo digo que si las pioneras y pioneros del cooperativismo hubieran pensado de esta manera jamás hubieran tenido el coraje de proponer una economía no sólo alternativa, como a veces se pretende minimizar, sino radicalmente opuesta en tanto a sus valores y principios. Se piensa que muchas veces hay que renunciar a idealismos para sobrevivir en el mercado. En ese caso no veo diferencia alguna entre permanecer como socia o irme a un banco. Aunque esos no son mis planes levanto una bandera roja ante la noción de Movimiento que tenemos.  Hay muchos principios y poca acción colectiva,  muchos socios(as) y pocos(as) cooperativistas, muchas cooperativas y poco Movimiento.

Cuando veo que algunas de ellas incluso se desvinculan de las alianzas y dejan de velar por las necesidades de su matrícula me pregunto: ¿en qué dirección se mueven?

Cuando veo cada vez menos cooperación entre cooperativas y más burocratización ante la gestación de nuevas cooperativas que hay que apoyar y respaldar me pregunto: ¿quiénes se mueven?

Cuando veo sólo una carta de apoyo a la lucha universitaria y poco respaldo político y público me pregunto: ¿por qué no se mueven con nosotros si dicen surgir de nuestras necesidades?

Cuando veo que muchos comités educativos confunden la promoción con la educación y que encima de eso la educación que realizan es la misma tradicional que ha destrozado nuestra capacidad crítica como pueblo, me pregunto: ¿cómo pretenden  moverse?

Cuando veo que presidentes, directores y socios consienten adaptarse a un sistema sin revolucionar con ideas y planteamientos la opresión en que vivimos, me pregunto: ¿nos movemos?

Entiendo que nos urge significar y llenar de contenido con acciones los principios y valores que nos rigen para que no sean mandamientos o letra muerta. Nos urge también reclamar en nuestras cooperativas, independientemente el tipo, espacios de participación ciudadana y de educación social crítica porque las asambleas no permiten este tipo de debates y mucho menos cuando parecen fiestas y no espacios de decisión colectiva. Sin enfocáramos la educación políticamente y no me refiero a partidista, sino que nos permita estudiar nuestras necesidades y transformar nuestra realidad, entonces tendremos una educación coherente al sistema social y económico que proponemos.

¿Qué le parecen estos planteamientos? ¿Estamos sembrando movimiento o sólo cosechando crecimiento económico sin desarrollo humano? ¿Hay cada vez más cooperativistas o más capital? Juntemos cabezas y movámonos.

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