El Tiempo

El tiempo me tiene pensando recientemente, dado varios escenarios en la UPR y juro sucedieron en el mismo orden que los narro:

1) Estoy en la fila del merendero, el único que acepta ATH. Por esta misma razón es el de la fila más larga y lenta. En fin que tengo tiempo demás para aclarar mis pensamientos y recrear  mi mañana univesitaria. Carlos chaqueaba sus dedos sin parar. Me pregunta: ¿Qué piensas? Le digo: Sólo se que estoy pensando a la velocidad de tus dedos en este momento.

2) Llego a la clase de Literatura Moderma y la profesora nos transporta al siglo 15. Nos pide hacerlo para entender la época, algo así como pensar distinto. Nos dice que el tiempo todo lo cura y también que todo los transforma. Recuerdo aquél tatuaje de Paola sobre el tiempo y ganas no me faltaron de tatuarme la muñeca con el mismo tatuaje.

Y he aquí mi viaje:

El tiempo en efecto muchas cosas cura. La mera noción de pensar que existe tal cosa en la que de hecho estamos sumergidos y que nos consume, pero no lo nombramos, nos hace sentir la cotidianidad de forma pasajera. En cierta medida nos alivia. Si de alivios se trata, me apunto pal’ tatuaje. Pero un analgésico para la vida no es el punto de esta entrada.

Hoy me puse a pensar que existen distintos tiempos. A pesar de que poseemos un mismo cronómetro para algunos el mismo corre más rapido o lento. Me atrevo a decir que el tiempo de la mente y el del corazón se basan en minuteros muchas veces hasta contrarios. Cuando asumimos consiencia de que el proceso a través del cual transcurre el tiempo, que es la vida, existe; nos paramos desde afuera y tratamos modificar lo que en nuestras manos sea posible. Verlo así nos apodera.

Cuando nos permitimos sentir bajamos a un tiempo que corre más despacio pero con mayor esplendor. Un tiempo que preserva mayores escencias. Sabores que nos permiten, a veces, decidir cuando nos proponemos ver nuestra realidad “disque de afuera”.

No abordo más, las reacciones pueden ser descalabradas y transformadoras. Sólo te presento al Tiempo, en caso de que hayas olvidado que vivimos a través de él, pero somos nosotr@s quienes determinamos su ritmo.

Cronos devora a sus hijos, Goya

Cronos devora a sus hijos, Goya

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s